viernes, 14 de febrero de 2014

Inesperada

Hoy es San Valentín, y bueno, una servidora no deja de ser una romanticona. Pero yo ya hablo mucho, todos o casi todos los días. Así que hoy he decidido cederle el espacio a alguien para que os cuente una historia de amor. ¿Qué os parece? Espero -y estoy segura de que el artista invitado también- que os guste.


 ***


Ella apareció en su vida en el momento menos esperado. 
 
Siempre había sido un negado para las relaciones. En realidad, le daban bastante miedo las mujeres. Le importaba demasiado lo que pudieran o no opinar de él. Y tras algún desengaño amoroso que le había costado demasiado caro, había perdido cualquier esperanza de llegar a relacionarse de manera verdaderamente profunda con ninguna mujer. No había ninguna esperanza en él. Lo había aceptado.

Y entonces llegó ella.

¿Cómo fue? Inesperado y maravilloso. Mágico. Extraño. Divertido :D

Internet se había convertido en su guarida, su “Fortaleza de la Soledad”, su “Galería de las Sombras”. Su perfil en cierta red social rebosaba actividad, sobretodo relacionada con películas, cómics y algún que otro escrito, mas o menos aceptable, salido de su atolondrada cabezota. La verdad es que le dedicaba demasiadas horas. Recientemente había vuelto a la universidad para finalizar la carrera de Bellas Artes. Solo le quedaba una asignatura, pero lo que no sabía en aquel momento era que la asignatura mas importante de su vida iba a comenzar a impartirse en breve… pronto, muy pronto iba a aprender lo que era en realidad amar y ser amado.

¿Cuánto hacía desde que habían comenzado las clases en la facultad? ¿Quizá algo menos de un mes? Bueno, el caso es que a primeros de noviembre, alguien comenzó a dejarle comentarios en su perfil. Una chica, una mujer. No era la primera vez. De hecho había alguna que otra que era más o menos fija . Pero no como esta. Ninguna como esta. Y vosotros diréis ¿y por qué? Bueno, es difícil de explicar. Es lo que pasa con las sensaciones, con los sentimientos.

Fue como un estremecimiento. Como si, sin saberlo, supiese que esa persona era alguien importante. Importante de verdad.

Y hablaron. Vaya si hablaron. Durante días pareció no existir nada mas en el mundo hasta que llegaba el momento de volver a conectarse, de ver si ella le había dejado algún mensaje, de ver si estaba conectada. Ningún tema era tabú (aunque él fuera mas vergonzoso que ella en algunos aspectos, cosa que le parecía de lo mas divertido).

Ella era originaria de otra parte del país, pero se encontraba estudiando la carrera de Filosofía en esa misma ciudad. Vivía en un piso compartido, no muy lejos (media hora a pie, 5 o 10 minutillos en bus) de donde aparcaba él las deportivas por las noches. Para ser de dos puntos diferentes de la geografía española, la vida los había acercado demasiado como para que aquello no significara nada (eso piensa él siempre que recuerda esos días).

Y claro, llegó el momento de la curiosidad. Del querer ver en vivo y en directo a esa persona con quien pasaba tantas horas aun sin verla realmente. Ella propuso, pidió y “re-pidió”. Y hasta amenazó con buscarle :)
. Entendedle, no es que se estuviera haciendo el difícil. Estaba muerto de miedo. Se moría de miedo, porque sabía que esa chica era especial. Porque le hacía sentir algo que ninguna otra persona le hacía sentir. Pero no quería que volvieran a hacerle daño. No necesitaba esperanzas, las esperanzas, sus esperanzas, sólo podían acabar rotas. Así que le dijo NO, unas cuantas veces, aunque se moría por verla. Pensaba en ella durante la mayor parte del día (mentira, pensaba en ella durante todo el día, la noche… e incluso llegó a soñar con ella… ejem).

Y un día, tras pasar la noche dándole vueltas a su proposición, a sus ganas de verla, al estremecimiento que sentía cuando pensaba en ella, al miedo y a todas sus inseguridades, concluyó que ya estaba bien la cosa. Que si tenía que hacer saltar por los aires sus renacidas esperanzas y esa sensación tan extraña y maravillosa que ella le hacía sentir, lo mejor era hacerlo cuanto antes. Antes que fueran demasiado grandes y al morir, se lo llevaran también a él por delante. “¿Quieres verme? Muy bien, veámonos y acabemos con esto de una vez. Pasado mañana habré vuelto a mi triste y miserable existencia. Minimicemos los daños antes que sea demasiado tarde”. Eso pensó.

Aquella tarde tenía clase, pero se la saltó. Buscó un ordenador y quedaron.

El resto de la historia os la ha contado ella mas de una vez, y si no, pedidle que os la cuente, que le encanta :).


Lo que él me ha pedido que os explique realmente son, fundamentalmente, dos momentos, quizá tres: La primera vez que la vio de verdad y el momento en que se despidió de ella aquella noche y su vuelta a casa.

La primera vez que la vio de verdad fue aquella tarde, un 12 de Noviembre. Huelga decir que estaba tremendamente nervioso. Estaba seguro de que al verlo se haría la despistada y se escabulliría o quizás se presentaría y le pondría alguna escusa para marcharse igualmente. No tenía muchas esperanzas, la verdad. Pero ahí estaba él, en la puerta de aquella conocida y céntrica tienda, entre el trasiego de gente, pensando en qué decir y cómo hacerlo si esa persona tan especial le daba la oportunidad. Había llegado pronto, más pronto de lo que en un primer momento le quiso confesar a ella. Y ya estaba que se subía por las paredes. Y en ese momento, la vio llegar.

Sabía como era ella, porque había visto sus fotos en Internet. Le pareció muy guapa en las fotos, desde luego, atractiva, por supuesto, pero la verdad es que no le hacían la más mínima justicia. Dicen que la realidad siempre supera a la ficción, y aquella era una prueba más de que esta afirmación es verdad.

Llevaba una especie de suéter negro y una preciosa falda, también negra, larga y avolantada y su ensortijado cabello castaño con toques de oro, bailaba suelto, casi salvaje. Su piel era como de porcelana, muy fina y clara, como una imagen. Él siempre la describe así, como una visión. Dice que en ese instante todo se ralentizó para él. Mientras avanzaba a cámara lenta, quedó atrapado finalmente en sus ojos, en su sonrisa. Ya solo estaba ella, no quedó nada más en el mundo.

Lo que vino después fue divertido y romántico a partes iguales (o eso le gusta pensar a él, pobrecillo :)).

Lo que nos lleva al segundo momento: El beso.

Dice que no sabe cuanto tiempo debieron estar paseando y charlando. El caso es que finalmente la acompañó a su piso. Se sentaron en las escaleras del patio y charlaron unos minutos más. A pesar de todo, la cita no había ido mal del todo (no había desertado nadie, ni había habido bajas, ni siquiera heridos, no demasiado… :P ). La chica parecía cómoda, divertida y para nada aburrida. Incluso parecía interesada. Todas esas cosas eran inesperadas, casi impensables para él. ¿Se atrevería a arriesgarse a estropearlo?

Pues si, después de un momento, digamos… bastante ridículo (madalena va!!!), se lanzó. La besó. Y no hubo galleta. Le devolvieron el beso, misteriosamente, le devolvieron el beso.

Aquel beso, por ser el primero entre ellos dos, siempre permanecerá imborrable en su memoria. Quizás no fue un gran beso, pero eso estaba apunto de ser solucionado…

En la puerta del ascensor se citaron para el día siguiente allí mismo. Había llegado el momento de despedirse y entonces fue cuando algo, no se muy bien qué, se despertó en él. Debía de tenerlo guardado en algún rinconcito de su alma, esperando a la mujer adecuada, a alguien especial. La cogió por la cintura y sin mediar palabra la arrastró hacia sus labios. Allí, en el quicio de la puerta del ascensor de aquel patio al que tantas veces volvería después de aquel día, descubrió la pasión que yacía escondida en el fondo de su ser y que aquella muchacha había encendido como nunca antes.

Tal y como lo suelen contar (ella también), yo me lo imagino como un beso de película, de los que se daban Burt Lancaster y Deborah Kerr o Clark Gable y Viviane Leigh. ¡Menuda envidia me dan el par de tórtolos estos! ¡Yo también quiero! XP

Y por último, la vuelta a casa. La vuelta a casa, según nuestro protagonista, aquí mi amiguete, hubiera sido perfecta para un número musical. ¿Habéis visto a Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia? Bueno, pues no llovía aquella noche, ni él sabe bailar (no sabes, tío, no sabes XP) pero daba igual, porque las alas de su corazón le hacían flotar por encima del suelo. Ligero, así es como se sentía. Ligero y lleno de esperanza. Feliz.

No en vano, el nombre de ella significaba “Portadora de felicidad”. 




PD: Si, ya se que no es de “Cantando bajo la lluvia”, pero esta también vale, de hecho, vale incluso mas, ¿verdad, Matilda? ;)

14 comentarios :

  1. Hoy no comento como autora del blog, sino como lectora, ¡qué raruno! XD

    *_____* Me requetencanta esta historia <3 Mucho, mucho mucho. Espero que fueran felices y comieran perdices.... ^^ jejejeje

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  2. Seguro que fueron muy felices :)
    Me encantan los relatos de amor, y más si son historias reales tan bonitas como esta!! :)

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  3. Felicidades a los dos... No por el día de hoy, sino por todos los días :)

    Es hermoso recordar que la vida nos trae a veces cosas maravillosas ¿eh? ;)

    Y es algo inquietante cuando hay paralelismos separados por miles de kilómetros... Menos mal que no son tantos ¡me daría un yuyu! :D

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  4. Juntas a una gente tan encantadora.... Una anfitriona de las antiguas, de aquellas que convertían su casa en el regazo de la sensibilidad. Dejarme que os cite a Monterroso: "Nos los pasamos tan bien allí que se nos olvidó irnos".

    Santi

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  5. Preciosérrimo, es así =)
    Me ha gustado mucho esta historia, los dos protagonistas tienen pinta de ser majísimos y de merecerse todo lo bueno que la vida les regale. Aunque me da a mí que la vida ya les regaló lo mejor: tenerse el uno al otro. Ojalá se disfruten de este mismo modo durante toda la vida!

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  6. Pero que historión!!!!
    Amor a raudales. Y una protagonista muy segura de sí misma. No vaciló hasta que logró la cita.

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  7. Una historia preciosa, está claro que hay veces que el destino nos tiene guardadas sorpresas muy gratas ^^

    La primera vez que yo vi a esposo no fue tan bonita pero mira donde estamos ahora, jajajjaa

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    1. Jajajajaja, dicen que quien bien empieza, bien acaba, pero no tiene por qué. Lo que haces después es vital xD

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