domingo, 7 de abril de 2013

La bicicleta

Tengo un problema con las bicicletas. Ojalá ese fuese mi único problema. Mejor lo digo de otra manera: uno de mis tantos problemas tiene que ver con las bicicletas. Me daba bastante miedo montar en bici, y la verdad es que odiaba ese miedo, porque las bicicletas me parecen algo súper romántico, con encanto, con magia. No sé. Será por las películas...


O por las series...


La cuestión es que me encantan las bicicletas, sobre todo las antiguas.

Además, tengo recuerdos muy bonitos asociados a la bicicleta: mi padre, mi hermano y yo, bicicletas pequeñas de segunda mano, con ruedines; aprender a pedalear por el patio de casa, salir a la calle en bici por primera vez, el vértigo que daba coger velocidad, el orgullo de ir quitando un ruedín, y luego el otro; pedalear sintiendo a mi padre detrás hasta que, por fin, cogí el impulso suficiente para avanzar sola... No sé, quizá también sea por las películas, pero me parece que el momento de aprender a ir en bici es muy emotivo. Al menos el mío lo recuerdo así.

De pequeña tuve unas cuantas bicicletas. Todas de segunda mano, eso sí. Unos amigos de mis padres, de Valencia, que iban mejor de dinero, solían regalarnos cosas que ya no usaban: cosas de decoración para la casa, juguetes -tenía un montón de barriguitas que me regalaron, hasta un armario y vestiditos, ¡me encantaban!-, y bicicletas.  Mi padre nos las  ponía a punto y ¡ale!, a rodar. Mi hermano empezó con una bicicleta azul con sillín largo, de esos  que ahora vuelven a estar de moda, que era la envidia de todos los niños. Yo, con una bicicleta de paseo roja que me encantaba, aunque se me quedó pequeña pronto.

¿Y qué pasó? No sé cuántos años tendría. ¿Diez, quizá? Por ahí.  Estaba yo dando vueltas con una bici naranja muy molona, porque me encantaba ir en bici. Al llegar a casa, di la vuelta a la manzana, con tan mala suerte que en una ligera bajada, al ir a frenar, pillé un poco de gravilla, y con la velocidad que llevaba, perdí el equilibrio y me caí. Arrastré el lado derecho del cuerpo un buen trecho, así como la cara. El cuerpo, al llevar ropa, no salió mal parado del todo: rasguños, más o menos profundos, pero vamos, nada extraño en un niño. Pero mi cara quedó más o menos así:




Vale, quizá exagero un poco, pero creedme cuando os digo que toda la parte derecha de mi cara era una herida. Las vecinas que estaban en la calle me recogieron y avisaron a mis padres, que me entraron en casa y me limpiaron las heridas antes de llevarme al médico. Una vez que el médico comprobó que no había trozos de gravilla ni nada en las heridas, recomendó a mis padres que me fuesen curando, sin más. No había nada de qué preocuparse.

Pero a mí me dolía todo. Sobre todo la mandíbula y el oído derecho, que se habían inflamado por el golpe. No podía masticar, no podía tragar, no podía casi ni hablar. Por no decir que si me reía o gesticulaba, me tiraban todas las heridas. Pues justamente ese día era San Miguel, una fiesta -antaño al menos- bastante celebrada en mi pueblo, y hacían una de esas paellas gigantes para todo el pueblo en el campo. A mí me encantaba esa paella, pero no pude comer, ya que me moría de dolor al masticar. Vamos, en realidad no pude ni jugar, porque con el dolor de oído me mareaba si me movía un poco rápido. La bicicleta de las narices me aguó la fiesta, pero bien.

Y le cogí miedo. Después de eso he cogido la bici alguna vez, pero contada. Y por Valencia, alguna vez pensé en moverme con las bicicletas públicas, pero como he presenciado un par de atropellos a ciclistas, no había muchas ganas de intentarlo. 

Pero ahora vuelvo al pueblo y me apetece volver a ir en bici para ir a hacer los recados, o para ir a echar las cartas al buzón. Y, ¿por qué no? Para pasaearme alguna vez por los caminos, y perderme -espero que no literalmente XD. Así que pregunté a mi padre si conocía a alguien que tuviese una bicicleta de paseo por ahí muerta de risa, ya que en casa hay una bici de montaña, pero a mí no me gustan esas bicicletas, aparte de que me resultan incómodas. Por no decir que esa suele usarla mi padre en verano para ir a la huerta y demás. Al día siguiente, mi padre ya había localizado una: la esposa de un amigo suyo tuvo un percance parecido al mío y no volvió a coger la bicicleta. Así que esta tarde he estado limpiándola un poco, pues llevaba mucho tiempo parada, mi padre le ha dado aire, y ahora solo queda hacerle algún pequeño ajuste. 

Os presento mi bici (en usufructo):


Está viejita, un poco abandonada, y tiene secuelas de la caída que tuvo su primera dueña, pero la verdad, a mí me gusta así. Casi más que si fuese nueva. Me parece una bici maravillosa :) No hace falta mucho para ilusionarme, ¿véis?

31 comentarios :

  1. Eres una valiente.

    ¿Te quedaron marcas en la cara?

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    1. Nah, no tan valiente. Si puedo con el coche, no voy a poder con la bici xDD :)

      No, por suerte no me quedaron marcas en la cara... me daba mucho miedo. Y no veas, lo mal que lo pasé al día siguiente en el cole... Es que iba hecha un cuadro x_D

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  2. Eres una valiente.

    ¿Te quedaron marcas en la cara?

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  3. Es una bici preciosa, cariño! XD

    Ojala pudiera verte por un agujerito montada en ella...


    :_)


    PD: Te quiero mucho, mi Amor

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  4. Maldita gravilla, a mí me pasó también, no me fastidié la cara pero si la pierna izquierda y sobretodo el brazo izquierdo con una herida desde la muñeca casi hasta el codo, afortunadamente solamente fue una abrasión, nada de puntos, pero molestaba muchísimo.

    También me encantaba ir en bici, me relajaba muchísimo.

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    1. si hija, yo pequeñas abrasiones tuve en brazo y pierna. Pero como la ropa aguantó bastante, no fue gran cosa... Menos malq ue llevaba el chandal puesto, si llego a ir de manga corta o algo... u.u'

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  5. me parece muy valiente que vuelvas a cogerla! un accidente no tiene que impedirte montar en bici! espero que disfrutes mucho con ella, es muy bonita :)

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    1. Gracias :) seguro que disfruto mucho de ella. Y seguro que me viene bien irme por ahí en bici a que me de el aire de vez en cuando.

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  6. ¡Jolín, Bettie! Qué bonita es :D

    Yo no sé ir en bici... U_u
    Aprendí de pequeña, pero luego de los diez años o doce ya no volví a cogerla y eso que dicen de que no se olvida... Pues no es verdad :(

    Ya he intentado un par de veces coger bici otra vez, pero las dos veces me caí y he desistido...

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    1. Yo hace poco tuve que ir a la fábrica a llevarle una cosa a mi hermano, y cogí la mountain bike después de añísimos... y oye, no vas tan firme como antes, pero no se me había olvidado xD :P Pero desde luego, cuesta recuperar la soltura :P Todo será que te de el punto, como me ha dado a mí XD

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  7. Mmmmmmmm, ¡qué ganas de paseos en bici con el solecito en la espalda! ¡Disfrútala mucho!

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  8. Me encanta tú bici,yo quiero otra y con cestito delante...

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    1. Yo, poco a poco, si encuentro un cesto se lo pongo. Y detrás, una cajita para llevar cosas :D

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  9. ais joder me ha dolido todo el cuerpo al leer lo de tu caída. Normal que no quisieras coger la bici xDDD
    Yo de pequeña iba mucho en bici, me caí alguna vez pero no tan bestia. Era la típica que iba con su mejor amigo con la bici y los dos: mira, sin manos!
    No, no nos quedamos sin dientes jajajaja éramos unos cracks xDD Eso sí, tenía una de montaña.
    Ahora que Carlos se compró una plegable para ir a trabajar y la he llevado yo algún fin de semana, y es en plan: wiiiiiii! xD
    A disfrutar con la bici ♥

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  10. me encanta esa bici. Yo tb hace mil años que no monto en bici, vamos que eso de las bicis con marchas y cambios no lo o ozco . Me gustan las bicis de paseo ...esta tuya me parece ideal.

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    1. Yo sí he ido en bici de marchas, la qque hay en casa es de marchas... Pero no me gusta tampoco. Soy fan de las bicis de paseo :D

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  11. Me parece preciosérrima Bettie...
    Nosotros damos paseos en bicis alquiladas en cada viaje que hacemos, yo al principio lo paso mal porque tuve un percance similar al tuyo pero en todo el cuerpo, un verano, en la isla de White (cerca de Southampton) También le cogí miedo... la casera de nuestra casa nos dejó su bici para utilizarla, tiene una rueda pinchada y ahí sigue desde hace 5 años. Marc quiere arreglármela pero tengo pánico de cogerla por aquí con coches... Vamos que no, que no me hago yo con una bicicleta por mucho que me gusten...
    Mua

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    1. La verdad es que por las ciudades.... Si hubiese más red de carril bici... ir por el carril bici es una gozada -salvo por los peatones que lo invaden u.u-, pero con el tráfico, ya digo, a mí me da muchísimo miedo. He visto dos atropellos de ciclistas, y no me moló nada imaginarme en esa posición. Por suerte, por aquí por el pueblo es otra historia.

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  12. Qué bonita!! disfrútala! Estoy segura que cuando vuelvas a cogerla te gustará la experiencia.

    Yo con bici no tuve percance pero sí con patines, y no los he vuelto a coger; no por miedo, sino porque no quiero gastarme el dinero si no los voy a utilizar a menudo.

    El que tuve un percance gordo con bici fue mi primo, que el pobre no dábamos un duro por él. Se me ponen los pelos de punta cada vez que lo recuerdo; pero ahí está 18 años después hecho un hombre

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    1. Yo con los patines me caí muchíiiisimas veces... Pero no les cogí miedo, fíjate. Lo que pasa es que luego se me quedaron pequeños, y los dejé. Años después, en el instituto hicimos patines en clase de Ed. Física, y no veas, parecía que iba pisando huevos ¡qué miedo! jaja

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  13. Pues me dais todas mucha mucha envidia porque no sé montar en bici :(
    Nunca me enseñaron de pequeña, y es algo que me hubiera encantado, saber montar en bici, para poder pasear con mi bici por la cuidad, el campo, etc..
    Y no me veo con mis 35 tacos aprendiendo, que seguro que me rompo una pierna jejej XD

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    1. Jajjajaja, mujer, nunca es tarde, pero la verdad es que sí que da perecilla ya XDD

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  14. Ay la gravilla! a mi me pasó con los patines y estuve yendo al cole en marzo con una pernera del chándal remangada pa que se me secase la herida!

    Me encanta la bici, así tan roja!!!

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  15. Mis rodillas dan fe de la afición por la bicicleta que tuve de pequeña. Un cuadro cubista son. :( Pero mola tanto! Mi primera bici fue una heredada de mi prima mayor. Tenía los frenos rotos, pero daba igual, frenaba con los pies (aquel verano me cargué varios pares de deportivas, sí). Ahora tengo de montaña, de las que dejaron mis primos por el pueblo, pero monto poco. Una pena.

    Enhorabuena por tu bici! xD

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  16. ¡No había pensado en la gravilla, maldición!

    No sé si yo sería capaz de volver a montar tras una experiencia tan dolorosa, la verdad. Me alegra saber que una vez que has disfrutado de una bici vuelves tarde o temprano a querer disfrutarla de nuevo.

    Seguiré tu ejemplo si me encuentro con gravilla como la tuya. :)

    Me encanta tu nueva bicicleta. Es preciosa, la verdad.

    Que la disfrutes de lo lindo.

    Un saludo

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    1. Gracias y requetegracias. ¿Mi ejemplo de arrastrar la cara por el suelo? Espero que no! jaja

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