jueves, 15 de noviembre de 2012

Día Mundial de la Filosofía



La UNESCO estableció oficialmente el Día Mundial de la Filosofía en el año 2005, que se celebraría el tercer jueves de noviembre, que justamente, es hoy. El propósito de este día es recordar y poner de relieve la importancia de la Filosofía, no solo de conocerla, sino de practicarla. La defensa de la Filosofía, creo, tiene que hacerse desde una perspectiva amplia: no entendiendo la Filosofía de una manera casi escolástica, como lectura, interpretación y anotación de los clásicos, sino que, además de tener en cuenta esa dimensión de la Filosofía, creo que hay que ir más allá.

A lo mejor ese es uno de los motivos por los que la Filosofía está desde hace años de capa caída. Ya no hablo de cómo se la maltrata en las reformas educativas,  porque eso es cuestión aparte, sino de la concepción general que se tiene de la Filosofía y de aquellos que, de una manera u otra, estamos relacionados con ella. Se entiende que la Filosofía acaba siendo una colección de cosas que señores muertos y sin nada mejor que hacer dijeron hace mucho tiempo y que, hoy en día, ni nos van ni nos vienen, mas que para aprobar el examen de rigor, si es que lo tenemos. Y las personas relacionadas con esta disciplina acabamos siendo concebidos como algo entre la locura y la sobrehumanidad, porque para soportar esos tostones hay que ser lo uno o lo otro. Por no decir que se tiene la idea de que todos vamos mirando al cielo sin importarnos lo que pueda haber bajo nuestros pies, como dicen que le ocurrió a Tales. 

Filósofos superheroizados: Hegel, Nietzsche, Schopenhauer y Marx.
Pero ni la Filosofía son palabras muertas ni los que la estudiamos, disfrutamos, trabajamos, enseñamos, somos locos. La Filosofía es un quehacer, una tarea, algo que está mucho más presente en nuestras vidas de lo que pensamos. No solo porque es parte de nuestro pasado, sino porque sabiéndolo o sin saberlo, la utilizamos para interpretar nuestro presente y para proyectar nuestro futuro.  

Puede ser que la Filosofía, con mayúscula, como disciplina, quede restringida a unos pocos espíritus selectos. No todos somos Aristóteles, ni Kant, ni Hegel, (por suerte). Pero hay una filosofía cotidiana, que probablemente no será impresa ni estudiada, pero que entra en juego cuando reflexionamos sobre nosotros mismos y sobre nuestras circustancias. Creo que hoy no es un día dedicado solo a recuperar y reivindicar los clásicos, sino también esa actitud filosófica con la que hoy mismo se está analizando y criticando nuestro presente, con la que se están poniendo sobre la mesa cuestiones acerca de la justicia, el progreso, el desarrollo, la humanidad,... Y para eso no hace falta un título, simplemente ser humano, porque mientras haya hombres, se filosofará, y si eso se pierde, nos habremos perdido nosotros mismos. 

En fin, que con este texto tan poco sistemático, tan poco filosófico, tan poco "digno", quiero reclamar, una vez más, no solo que se deje de maltratar la Filosofía, sino que se la defienda, que se promueva. Para ello, quizá, los que tenemos un título de Filosofía deberíamos dirigir la mirada hacia nosotros mismos y dejar de ser tan jodidamente elitistas, estirados, repelentes e insoportables. No todos lo son, ni siempre, pero un poco de apertura de mente no haría daño. No estaría mal aceptar que la Filosofía solo se salvará si defendemos y enseñamos una filosofía viva, que interactúa con nuestro mundo y que llega a todos, desde el niño que pregunta compulsivamente al anciano que reflexiona sentado en un banco. De lo contrario, acabaremos siendo anticuarios, guardianes de un saber que no habrá de quién guardar, porque a nadie interesará.

Y, por supuesto, pido también que se tenga presente a la Filosofía en la educación reglada. Que se la respete como lo que es: uno de los saberes fundamentales de la cultura occidental que, como tal, nos ayuda a entender lo que hemos sido, lo que somos, y las posibilidades de ser que se abren ante nosotros, y a apreciar nuevas dimensiones de nuestra vida. Porque decía Kant que no se aprende filosofía, se aprende a filosofar, pero a lo mejor lo primero no está de más para llegar a lo segundo. Necesitamos fomentar el filosofar desde la escuela, sobre todo para saber que, pese a lo que nos dicen una y otra vez, primero en el colegio, y ahora en la televisión, no solo hay una respuesta posible que el elegido de turno conoce (el profesor, el político, el economista, ...): siempre hay otras posibilidades, lo único necesario es pensar por nosotros mismos, filosofar. Y si molesta, es porque lo estamos haciendo bien.



Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva, ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve ni al Estado ni a la Iglesia, que tienen otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraría a nadie no es una filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de ésta una cosa vergonzosa. 
Gilles Deleuze


4 comentarios :

  1. Felicidades (atrasadas) filósofa!
    Me ha gustado mucho esta entrada. La Filosofía es la base de otros conocimientos y disciplinas y debería tratársela como tal.
    Me quedo con esto:
    "Y para eso no hace falta un título, simplemente ser humano, porque mientras haya hombres, se filosofará, y si eso se pierde, nos habremos perdido nosotros mismos."

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    1. Pues te lo puedes quedar, que te lo regalo. :) ^^ Gracias! :D

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  2. Gracias por meter mi tweet como inicio de tu post, ¡te seguiré atentamente!

    Y fantástica la cita de Deleuze.

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    1. :) De nada. Aunque este es el post del año pasado :P Jajaja ^^

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