Internet máscara, Internet escaparate.

 Últimamente he pensado mucho en el internet antiguo, el que yo conocí cuando me conectaba desde un ordenador de sobremesa situado en el salón de casa a través de un modem de 56 "kas" a partir de las 18.00 entre semana y todo el día los fines de semana, que era el horario de la tarifa plana de Wanadoo. Recuerdo el IRC, el chat de Terra, los distintos foros (había tantísimos y tan activos...), las conversaciones de MSN Messenger... Recuerdo charlar con gente de todo tipo desde la seguridad del salón de mi casa. Me recuerdo entrando en salas de política, literatura o filosofía en el irc. O en la sala catalunya_independent (de la que llegué incluso a ser administradora, una medalla que llevo con honor y orgullo) para aprender catalán (cosa que conseguí con ayuda de la gente majísima que por allí había). Pero, sobre todo, recuerdo sentirme libre. El ineterné antiguo era lo más parecido a una habitación sin consecuencias que yo he experimentado en mi vida. Y para mí eso es ... Importante.

No sé si es una experiencia generalizada, pero desde pequeña he sido consciente (o más bien debería decir que se me ha hecho consciente) de todo lo que no estaba bien en mí. Mi cuerpo, mi excesiva timidez, mi seriedad, mis intereses... Lo que fuera. Siempre me he sentido inadecuada y fuera de lugar. Pero cuando llegó internet, de alguna manera, sentí que me lanzaban un salvavidas. Primero, porque conocí gente distinta a la que tenía alrededor (mi pueblo de la Mancha de poco más de 2500 habitantes, de los cuales muy pocos eran adolescentes, tenía sus limitaciones en ese sentido). Y segundo, porque en esos no-lugares podía ser quien yo quisiera. 

Nunca opté por inventarme una personalidad. Más bien, en mi caso, lo que ocurría era que me quitaba las inhibiciones y las inseguridades. La persona que llevaba el nick de turno era más segura de sí misma, más ingeniosa, más atrevida, preguntaba las cosas que le generaban curiosidad, decía lo que creía que tenía que decir, se atrevía a explorar y a ser lo que le apetecía. ¿Por qué? Porque las consecuencias eran limitadas. Lo peor que podía pasar es que tuvieses que deshacerte de tu nick y desaparecer. Eso en la vida real no podía hacerse. 

Y ahora en la vida virtual tampoco. O es mucho más difícil. Antes en muchos servicios no hacía falta más que un email para registrarte (los cuales podían crearse sin dar prácticamente ningún dato). Ahora ya se te pide el teléfono para crear la cuenta de correo en la mayor parte de casos y también cuando te registras en plataformas o similar. Internet ya no es tanto un mundo alternativo al que escapar de una realidad que a veces nos aprieta, sino un escaparate, un amplificador de nuestra vida analógica. En el peor de los casos, una performance de la misma. 

Qué queréis que os diga, seré ya una abuela cebolleta, pero echo de menos el internet de antes... 

Comentarios

  1. Yo nunca llegué a enganchar con el internet de antes, pero lo miraba desde la distancia. Yo soy tímido hasta online. No se ni para qué escribo este comentario. Aún así, sin duda que ver el nacimiento de la web fue algo interesante, la gente quería probar cosas nuevas y darle una vuelta a su vida. Seguramente sea nostalgia. Pero fue interesante sin duda.

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    1. También puede ser que yo fuera joven e inconsciente entonces, ojo.

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