martes, 26 de julio de 2016

Libro: Historia del corazón, de Vicente Aleixandre.


Me apetecía leer poesía, así que eché mano de lo que tenía más cerca. Tengo esta colección de El País desde hace diez años y mi intención es leérmelos todos, así que miré ahí y, bueno, acabé escogiendo este porque... Porque sí, supongo XD

¿De qué va el libro?

Pues es un poemario en el que Aleixandre habla, sobre todo, de las relaciones entre personas y, en particular, del amor y sus derivados. Hay, sin embargo, también espacio para otras cuestiones, como los recuerdos de la infancia.

Hablando del libro...

Pues como no tengo ni idea de poesía, intentaré hablar de mis impresiones sin meter demasiado la pata, no sé si seré capaz. Lo primero, supongo, es decir que me ha gustado. Unos poemas más y otros menos, pero me ha gustado. Me ha resultado un poco extraño el estilo de Aleixandre, que consiste, casi siempre, en versos muy largos que juegan con los límites de la poesía. Sin embargo, he encontrado en sus poemas un sentimiento muy fuerte, y en más de una ocasión he tenido que detenerme a asimilar lo que estaba leyendo, porque me ha parecido encontrar mensajes para mí en ellos. 

No he leído mucho más de Aleixandre, a parte de poemas sueltos, pero en este poemario, al menos, su estilo es bastante directo: no hay que retorcerse el cerebro ni el corazón para entender qué está queriendo decir, y creo que eso es algo que necesitaba ahora. 

¿Os lo recomiendo? Si os gusta la poesía, indudablemente. Y si no, hojeadlo si tenéis la oportunidad. Seguramente encontréis algún mensaje para vosotros.

Os dejo un trocito...

Difícil
¿Lo sabes? Todo es difícil. Difícil es el amor.
Más difícil su ausencia. Más difícil su presencia oestancia.
Todo es difícil... Parece fácil y qué difícil es
repasar el cabello de nuestra amada con estas manos materiales que lo estrujan y obtienen.
Difícil, poner en su boca carnosa el beso estrellado que nunca se apura.
Difícil, mirar los hondos ojos donde boga la vida,
y allí navegar, y allí remar, y allí esforzarse,
y allí acaso hundirse sintiendo la palpitación en la boca, el hálito en esta boca
donde la última precipitación diera un nombre o la vida.
Todo es difícil. El silencio. La majestad. El coraje:
el supremo valor de la vida continua.
Este saber que cada minuto sigue a cada minuto,
y así hasta lo eterno.
Difícil, no creer en la muerte; porque nadie cree en la muerte.
Hablamos de que morimos, pero no lo creemos.
Vemos muertos, pisamos
muertos: separamos
los muertos. ¡Sí, nosotros vivimos!
Muchas veces he visto
esas hormigas, las bestezuelas tenaces viviendo,
y he visto una gran bota caer y salvarse muy pocas.
Y he visto y he contado las que seguían, y su divina indiferencia,
y las he mirado apartar a las muertas y seguir afanosas,
y he comprendido que separaban a sus muertos como a las demás sobrevenidas piedrecillas del campo.
Y así los hombre cuando ven a sus muertos
y los entierran, y sin conocer a los muertos viven, aman, se obstinan.
Todo es difícil. El amor. La sonrisa. Los besos de los inocentes que se enlazan y funden.
Los cuerpos, los ascendimientos del amor, los castigos.
Las flores sobre su pelo. Su luto otros días.
El llanto que a veces sacude sus hombros. Su risa o su pena.
Todo: desde la cintura hasta su fe en la divinidad;
desde su compasión hasta esa gran mano enorme y extensa donde los dos nos amamos.
Ah, rayo súbito y detenido que arriba no veo.
Luz difícil que ignoro, mientras ciego te escucho.
A ti, amada mía difícil que cruelmente, verdaderamente me apartarás con seguridad del camino
cuando yo haya caído en los bordes, y en verdad no lo sepas.

En resumen, este poemario... 


Parece que voy saliendo del bloqueo lector. Estoy a punto de acabar Los puentes de Madison County, que me está gustando muchísimo, así que en breve tendréis reseña, probablemente mañana :)

¡Mua!

4 comentarios :

  1. A ver, no quiero enrollarme mucho teniendo en cuenta que en mi caso soy un filólogo hispánico (como ya sabes) con el inri de que Vicente Aleixandre es mi poeta favorito, del que incluso he llegado a realizar un trabajo antológico sobre los conceptos de vida, muerte y amor en su poesía. Y claro, Historia del corazón es una de sus obras que más me gustó en su momento; además, supuso un giro en su poesía, hacia la comunicación.

    Se inserta de forma general dentro de lo que se denominó poesía social y es curioso, dado que Aleixandre había sido un poeta, hasta el momento, bastante complejo en sus formas (de ahí los versos largos de este poemario, algo que es característico) y metáforas (llegando a ser considerado surrealista), pero llegado este momento de su vida, cuando en España se debatía entre la poesía como conocimiento o como comunicación, él se decantó por lo segundo. Y le salió este gran poemario. Después acabaría por retornar a su anterior estilo, aunque manteniendo algunos rasgos de esta obra.

    De ahí lo que señalas: un estilo directo, desprendiendo emociones, muchas veces hasta de carácter social y cierta reivindicación, pero sin olvidar un cierto factor nostálgico, por ejemplo, en la sección que dedica a la infancia (Aleixandre ya estaba por los 56 cuando se publicó) y romántico (entre ellos, uno de mis favoritos, El último amor).

    Y me detengo ya, que esto me daría mucho de qué hablar. Me alegro de que te haya gustado. Supongo que entras a formar parte de esos "corazones fraternos" a los que se refería el propio poeta en una introducción: "¿Qué es para usted la gloria?, le preguntaron a alguien que había ido escribiendo unas poesías a través de su vida; -Que, desaparecido el poeta, se comunique todavía con algunos corazones fraternos"

    ¡Un saludo!

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    Respuestas
    1. *abraza a Luis.

      Gracias, gracias, gracias por este maravilloso comentario :)

      Me ha encantado eso de los corazones fraternos. Aish. <3

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  2. El poema que has puesto me ha encantado, y no lo conocía. De Aleixandre sólo he leído poemas sueltos en antologías, y a ver si me pongo más con la poesía, que la tengo abandonada desde hace años :( Después leo un poema y me maravillo, pero con mi lista de novelas eternamente pendientes al final nunca hago hueco >.<
    No puedo hacer un comentario tan elaborado como Luis J. del Castillo porque no conozco demasiado a Aleixandre, pero sí te iba a comentar que sin duda este poemario debía pertenecer a su etapa de posguerra, en la que abandonó el hermetismo para hacer una poesía más cercana.
    ¡Un abrazo!

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    Respuestas
    1. ¿A que es una pasada? Es genial. Hay unos cuantos así, de quitar el aliento.

      ¡Un beso!

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