lunes, 25 de enero de 2016

Mártires.

Hace poco acudí a un recital de poesía mística. O eso es lo que yo creía que iba a ver, aunque no fue del todo así. Me gusta mucho la poesía mística española y, de hecho, debería volver a releer a Santa Teresa de Jesús y a San Juan de la Cruz ahora, seguro que me encontraría con nuevos matices, significados y sentimientos. 

La cuestión es que el acto, que fue un poco de catequesis (creo que la poesía mística no es patrimonio exclusivo de los católicos, pero a lo mejor es una idea muy tontaca que tengo yo), trató también parte de la biografía de estos dos místicos, especialmente de Santa Teresa. La ponente habló de la devoción que La Santa profesaba a los (y sobre todo a las) mártires y dijo que, desde niña, tuvo un intenso deseo de convertirse en mártir.

Ahí, en ese mismo momento, me golpeó como un relámpago la idea de que he cambiado una brutalidad, de que mi yo de 8 años seguramente no se reconocería en mí, o lo haría con dudas en cualquier caso. Yo, que durante mucho tiempo sentí inclinación por la vida ascética (de verdad de la buena) me sorprendí en ese momento sujetando a la nietzscheana que llevo dentro (llevo muchos filósofos dentro, no es que sea yo misma nietzscheana XD) para que no se pusiese a gritar en medio del acto.

Me encontré en una situación de incomprensión tal que me asusté, porque yo siempre intento -o quiero creer que hago lo que puedo por conseguirlo- comprender a los demás, ponerme en sus zapatos, aunque a veces no me salga. No me gusta ver las ideas de los demás como algo absurdo, por muy diferentes que puedan ser a las mías (hay excepciones xD). Pero en ese momento me ocurrió que me encontré ante un abismo de comprensión insalvable: ¿Cómo podría alguien desear el martirio y la muerte después de incontables sufrimientos? 

Que sí, que era otra mentalidad, otro momento, era diferente. Después de ese primer choque la cosa se calmó, pero en ese momento ese pensamiento me causó un enorme rechazo, aunque yo misma llegué a leer fascinada las historias de tormento de algunos mártires cuando era niña y a desear (desde mi inocencia infantil) ser tan entregada y valiente como ellos.

Quiero pensar que es porque ahora la vida me ofrece tantas cosas y me parece tan plena y llena de posibilidades que no se me ocurre una razón para entregarla.  Y eso me hace muy feliz. 

Y, ya que empezaba hablando de mística, os dejo uno de mis poemas favoritos de la mística española: 

Noche oscura, de San Juan de la Cruz. 

 En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

 A oscuras, y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!
a oscuras, y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

 En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.

 Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada:
oh noche que juntaste
Amado con Amada.
Amada en el Amado transformada!

 En mi pecho florido,
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

 El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

 Quedéme, y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.


13 comentarios :

  1. No me puedo resistir a comentar. Jejeje... Aquí la menda también deseo ser... Santa,mártir y que se me pudriera una oreja, como a una niña de un pequeño librito que me gané en la catequesis. Estoy segurísima de que la religión en mi niñez me trastornó un poco. Lo de Santa Teresa de ser, fue algo así, fijo. De hecho, lo que yo sé de la Santa es que dudó toda su vida de su fe. Y sí, la mística, poco tiene que ver con la religión. De hecho Santa Teresa y San Juan fueron unos incomprendidos y repudiados, San Juan sobre todo, dentro de de sus órdenes religiosas...

    De mártir a mártir... Menos mal que nos desviamos del camino.

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    1. Pues sí, porque yo segura, segurísima, de que iba a entrar de monja. Pero hasta los 13 años por lo menos xDDDD

      A mí me gusta más esa imagen de Santa Teresa, más humana, más dolida.

      ¡Besos, Perri!

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  2. No me puedo resistir a comentar. Jejeje... Aquí la menda también deseo ser... Santa,mártir y que se me pudriera una oreja, como a una niña de un pequeño librito que me gané en la catequesis. Estoy segurísima de que la religión en mi niñez me trastornó un poco. Lo de Santa Teresa de ser, fue algo así, fijo. De hecho, lo que yo sé de la Santa es que dudó toda su vida de su fe. Y sí, la mística, poco tiene que ver con la religión. De hecho Santa Teresa y San Juan fueron unos incomprendidos y repudiados, San Juan sobre todo, dentro de de sus órdenes religiosas...

    De mártir a mártir... Menos mal que nos desviamos del camino.

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  3. Yo nunca he tenido esaa inclinaciones... De atraerme algo de la vida religiosa sería la paz, la música, la calma, estar alejada del mundo.... O sea, nada de sufrir sino todo lo contrario... Spa Resort Conventual... Lo de los santos siempre me pareciò mucho sufrir... Soy más desahogá...xDDDD

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    1. Por cierto,te recomiendo el libro de Espido Freire sobre Santa Tere. Es un ensayo sobre la época y tal. Nada muy profundo pero ayuda a hacerse una idea de cómo era aquella vida. A ver si Jotaká me devuelve mi vida y me lo termino.

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    3. Lo busco en goodreads, que ya había oído hablar de él. Hombre, yo lo de ser mártir, de muy chica. Luego quería ser monja de clausura. Pero de clausura del tó. Qué cosas... xD

      ¡Besos!

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  4. Pues me parece un poco contradictorio ese catequismo que se hace de los místicos en época contemporánea... a toro pasado, es un poco barrer para casa. Los místicos estaban perseguidos, molestaban mucho a la Iglesia, ya que si una persona es mística y dialoga con Dios, sin necesidad de mediadores, y elaborando un discurso propio... ¿qué papel juega la Iglesia entonces? Era quitarle su razón de ser... Por eso estaban mal vistos.
    Además, curiosamente, se da la paradoja de que la mística es tan corporal... con llagas y hasta con orgasmos. De ahí, que Parálisis Permanente hicieran esta morbosa y provocativa canción, recuperando la mística para también llevarla a su terreno y poner el acento en lo sexual:
    https://www.youtube.com/watch?v=gx58wEf5sCU

    ¡Un abrazo!

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    1. Te prometo que iba a poner "Quiero ser santa" en el post, pero dije: "déjalo, que con el poema queda muy bonito". Jajajajaja.

      Pues sí, se hace catequismo con los místicos, eso es "asín". Yo creo que la mística me gusta precisamente por eso, por ser muy corporal, ja-te-tú. :) Me resulta muy evocadora.

      ¡Besos!

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  5. ¡Buenas tardes! :)

    Curiosa reflexión a partir de la vida de Santa Teresa. Creo que, en cierta forma, las cosas que nos fascinaban de niños poco a poco va variando y hasta nos sorprende de adultos (no en vano generalmente calibramos poco todo lo que supone pensar o soñar lo que precisamente creemos posible). A veces creo que se exagera con lo relativo a las vidas de estos místicos, pero lo cierto es que la historia nos ha ofrecido ejemplos de personas con ideales de este estilo. Seguramente nos sorprenda, por ejemplo, que una persona sea capaz de hacer voto de silencio de por vida, como los cartujos, o que alguien como Santa Teresa quiera ser mártir, aunque también debemos entender bien qué significaba para ella el martirio y el pensamiento que sustentaba su ideología mística (y generalmente neoplatónica): si el cuerpo es una cárcel física, lo importante es el alma y no importa por tanto el sufrimiento. Algo, por cierto, que también le pasaba a otra Teresa, esta de Calcuta, que consideraba el sufrimiento como una forma de estar cerca de Dios, algo por lo que fue duramente criticada. En fin, concepciones de la vida y la muerte muy variopintas. A veces resulta complicado pensar en qué nos motivaría a entregar algo tan preciado como nuestra existencia.

    Ya sobre la poesía mística en sí, no creo que sea exclusivamente cristiana. Voy a poner un ejemplo de un poeta que, personalmente, me gusta mucho: Vicente Aleixandre. En su primera etapa, de poesía "surrealista", este autor desarrolló un carácter panteísta y ciertamente místico, relacionando la muerte con la unión con el todo y sin nada de catolicismo.

    Por otra parte, la verdad es que sobre los poetas místicos (o ascéticos, en el caso de Fray Luis) se han encargado en estas últimas décadas la Iglesia, sobre todo en su "exégesis". Como comentaba Letraherido, es cierto que fueron perseguidos dado que ellos estuvieron en plena "Contrarreforma", pero lo cierto es que apenas un siglo después fueron canonizados, por lo que realmente llevan más de tres siglos sin "persecución" eclesiástica. Como curiosidad, San Juan fue "descubierto" por Menéndez Pelayo cuando ingresó en la RAE en 1880 y el propio poeta confesó en uno de sus escritos que resultaba difícil desligar el erotismo de su poesía (deslizado de la lectura del Cantar de los Cantares, por cierto), así que la lectura no solo es razonable, sino que es completamente válida. Más aún en la actualidad.

    Bueno, paro que me enrollo :P

    ¡Un saludo!

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    1. Toma comentario, y toma clase de literatura... ¡Tachán! Jajaja.

      Muchas gracias, de verdad, por tu aportación ^^

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  6. Yo es que no soy nada de poesía, pero las primeras estrofas de este poema me las sé de memoria. En el colegio aprendí algunos, y siempre se queda algo...

    En el instituto estaba obsesionada con las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer... ¡me chiflaban! (y alguna horterada de poemas también hice yo misma... jeje)

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    1. Yo lo estudié en el instituto ^_^

      Ay, las Rimas de Bécquer, que a mí nome-nome... XDDD

      ¡Besos!

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