Me va a dar algo.

 Este tramo final de las vacaciones está siendo un poco... tenso, por decirlo suavemente. Llevo unos días que me subo por las pareces, irritable, incapaz de centrarme en nada, al nivel de que me dicen cosas y no las escucho, es como si no me las hubieran dicho o me hablan y en mi mente suena todo en modo "blablablabla". Me resulta súper embarazoso y me siento ridícula cada vez que le tengo que decir a mi pareja que me repita algo que me ha dicho hace 10 segundos porque he sido incapaz de enterarme del mensaje. Además, estoy durmiendo fatal. Duermo, por lo general, aunque me cueste. Es muy, muy raro que yo tenga episodios continuados de insomnio. Sin embargo, me despierto con dolor en las manos o con los puños apretados, con dolor en las piernas por haber estado haciendo fuerza o en tensión, con la lengua presionando los dientes... Duermo, sí, pero no descanso y mi cuerpo, en lugar de encontrarse mejor, se resiente cada noche un poco más. 

Sé lo que pasa, ya me ha pasado antes: es la ansiedad. Además de los síntomas que ya tengo, me noto ya la contractura gestándose y por más que hago ejercicios de movilidad sospecho que más pronto que tarde me va a dar el latigazo. Pero ¿qué me pasa para estar así? Ah, pues nada, una nimiedad: la vuelta al cole en época de pandemia. 

Esta noche he tenido una pesadilla horrorosa en la que iba a trabajar y de repente me encontraba que casi nadie llevaba mascarilla (yo tampoco) y en ese instante SABÍA que me había contagiado. Ha sido horroroso. Me he despertado más tiesa que una tabla. 

Tengo que calmarme o me va a dar algo, pero no tengo ni idea de cómo hacerlo: esta vez no es mi cabeza jugándome malas pasadas, el riesgo es real. Pero necesito descansar para estar lo mejor posible porque lo que viene va a ser duro. Y claro, no puedo darme al desenfreno pastillil. La otra noche me noté muy agitada y me tomé un diazepam. Es algo a lo que recurro en situaciones bastante extremas, pero de verdad, necesitaba dormir. Funcionó, pero funcionó tan bien y me dormí tan profundamente que cuando el parejo se levantó al baño fue incapaz de recuperar su sitio de la cama porque no había manera de moverme, así que tuvo que irse a dormir a la otra habitación y hombre, no es plan. 

De todas maneras, a lo mejor eso deja de ser un problema: si empezamos el curso con estas medidas (ninguna medida, básicamente) mi pareja, paciente de riesgo, probablemente tenga que irse de casa porque en nuestro pequeño piso no hay espacio para que yo esté aislada, ni un cuarto de baño para mí, ni manera de mantener la distancia de seguridad. Y teniendo contacto con tanta gente, hacinados en aulas, día tras día, que me contagie es cuestión de tiempo. 

Entonces podré tomarme lo que sea, que no le va a molestar a nadie cuanto me estire en la cama. 

Perdón, me tengo que ir, que se me ha metido algo en el ojo. 



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