domingo, 30 de junio de 2013

Las becas.



Las becas son últimamente el tema de conversación  más popular en lo que a educación se refiere. En tertulias, informativos, foros, periódicos,... ¿Y sabéis qué me parece? Que esos tertulianos (o la mayor parte de ellos, al menos) que tanto hablan de las becas, de la excelencia, del trabajo del estudiante, y de muchas otras cosas, no sé si habrán tenido alguna beca en su vida, pero desde luego, me da la sensación de que no las han necesitado. Y no me refiero solo a los filoWert, sino también a los antiWert. He oído tanta sandez junta por ambas partes que no sabría por dónde empezar...

Pero, ¿sabéis qué? Que yo si he cobrado -y he necesitado- becas. Y he convivido con gente que ha cobrado y necesitado becas. Y con gente que las ha necesitado y no las ha cobrado. Y, también, con gente que las ha cobrado y no las ha usado de la mejor manera. Porque sí, de todo hay en la viña del señor. A lo mejor alguna alumna ha usado la beca para ponerse tetas, que no digo que no. Pero también hay unos cuantos políticos, de distintos partidos, metidos en líos bastante sucios, algún tesorero en la cárcel, y los políticos no dicen que son todos corruptos, sino que eso son excepciones. Y lo mismo algunos periodistas. Hay que ver... estas generalizaciones selectivas...



Así que, como de costumbre, yo voy a decir la mía también, con bastante conocimiento de causa, no solo como beneficiaria de becas, sino más aún, como ciudadana que ha estudiado gracias a las becas, que sin ellas no habría podido pasar del Bachillerato, tan crudo como eso.  Quiero aclarar que, en este post, me voy a referir a las becas que garantizan el acceso a la formación en distintos niveles, sobre todo, postobligatorios, aunque creo que la reflexión podría extenderse a los obligatorios. No me refiero, en cualquier caso, a becas premio, becas de investigación, becas de doctorado, en las que las plazas son más limitadas, los objetivos más específicos y en fin, parece razonable que se seleccione al mejor estudiante, académicamente hablando. 

Empecemos por el principio...¿Cuál es el objetivo de las becas? Posibilitar el acceso a la educación de aquellos que no pueden permitírselo económicamente. Por lo tanto, no son un premio al rendimiento académico: estos existen, pero son otra cosa. Y tampoco son, por esa razón, limosna o beneficencia. Son un recurso compensatorio, una manera de redistribuir la riqueza y de disminuir las desigualdades existentes. Para que lo entendáis, y aunque suene populista: son la manera de que la hija de un jornalero y un ama de casa, ambos sin ningún estudio y casi analfabetos, llegue a ser titulada universitaria. Es mi caso, y soy consciente de lo afortunada que he sido. Pero no por eso siento que he recibido limosna, de eso nada. 

Partiendo de ahí, ¿cuál es el criterio que debería tener más peso en la concesión de una beca? El económico. Punto y pelota.  Hoy he oído a Dolores Cospedal decir que los jóvenes tenemos que salir adelante trabajando, y dejando de lado eso de estar permanentemente subvencionados


Y le he gritado a la tele: "Señoooora, que mis becas de cada año han sido, con toda seguridad, bastante menos de lo que gana  usted al mes. ¿De qué me habla? Es muy fácil hablar de ganarse la vida desde su postura, pero yo, que no tengo un chavo, ¿cómo lo hago? ¿Trabajo un año y estudio otro? Eso si encuentro trabajo...¡Baja de la nube, petarda!". En fin, que les parece muy mal que se subvencione a los jóvenes de este país para formarse, pero lo de adjudicar contratos a dedo, o recibir "donaciones", y demás, no les perturba lo más mínimo. Lo digo y lo repito: si no hubiese mantenido mi beca, no habría podido estudiar. Mis padres no habrían podido ayudarme. Y no porque prefieran gastar el dinero en otra cosa, como dijo Wert. Habría sido, para mí, materialmente imposible estudiar.

Pero ahora, el debate se desvía y desvirtúa, y se intenta convertir las becas en premios al rendimiento mínimo, o algo así, dejando de lado lo que son esencialmente. Si no se saca un 6.5, no hay beca de alojamiento, transporte, y demás. Si sacas un 5.5 te pagamos la matrícula.  Claro. Muy justo todo. Eso a un habitante de una gran ciudad le puede servir, pero a mí no me habría servido. Se me ocurre una palabra clara: DISCRIMINACIÓN. Con la misma nota e idéntica renta, un estudiante de pueblo no podría estudiar mientras que uno que vive en una ciudad sí.  ¿Lo véis justo? Porque yo no. 

Y sin embargo, y aquí viene cuando la matan, estoy a favor de que el rendimiento influya en las becas. Una beca no es un regalo, es un compromiso tácito. No puede ser que una persona reciba una beca y se dedique a tocarse la barriga todo un año, porque esto ocurre. Evidentemente, si no se aprueba el mínimo de créditos, al año siguiente no habrá beca que valga, pero con aparecer a los exámenes, el personaje en cuestión puede quedarse el dinero. Si no lo hace, eso sí, tendría que devolverlo.  Por lo menos así era mientras yo estudiaba.  Creo, por tanto, que el que recibe una beca tiene que aceptar ciertas exigencias, pero para mí,  esa exigencia es el aprobado. El cinco pelado. Porque me parece un agravio comparativo que, de dos personas con la misma nota, una tenga que dejar de estudiar por tener un 6 y otra pueda seguir porque tiene dinero.

Creo que a la base de esto hay, además, una concepción muy rancia de la educación, del trabajo y del esfuerzo. Señores, hay estudiantes universitarios a los que sacar un 5.5 les cuesta la misma vida. ¿Eso no es esfuerzo? ¿No vale solo porque el numerito no pasa del 6.5? Y que les cueste mucho trabajo no significa que la Universidad no sea su lugar, que ya estamos con la cantaleta de que "el que no sirve, a la FP" (así piensan dignificarla...) No. A lo mejor el estudiante universitario de 5 es, mañana, un profesional maravilloso. 

Así que, en resumen, sí: estoy a favor de que se exija cierto rendimiento a los receptores de becas. Incluso creo que podría endurecerse el que ya se exige. Pero dejemos la nota tranquilita, que si el 5 da derecho a aprobar, debe dar derecho a seguir adelante. Es que, ¡fijaos!, hasta podría admitir que hubiese que aprobar el 100% de créditos para recibir íntegra la beca del año siguiente, y que hubiese un cierto margen según el cuál no se retira la beca totalmente, pero se penaliza cierta cantidad de dinero, no sé.  Pero para eso los señores políticos deben pensar que los estudiantes tienen que poder dedicar el 100% de su tiempo a estudiar, y por lo tanto, la cuantía de la beca debe ser suficiente para cubrir sus gastos.

Dos años de mi licenciatura fueron terribles. Recibí poco más de 2000 euros de beca. 2000 euros a repartir en 10 meses. Salía a algo más de 200 euros al mes. Yo pagaba de alquiler, por la habitación, 185 euros, y era de las baratas. Que alguien me explique como vivo yo ese año. Cómo compro libros, cómo pago el bonobús. Que alguien me diga si podría haberme permitido yo ponerme tetas. O comprarme unas gafas para poder estudiar, siquiera. El primer año, en segundo de carrera, aguanté porque había trabajado durante el verano y tenía algún ahorrillo. El segundo año, en cuarto de carrera, Jack me ayudó.  Imaginad que hubiese tenido peor suerte. Habría tenido que trabajar para salir adelante ese año. Habría tenido que faltar a algunas clases. No habría tenido tanto tiempo para estudiar. Puede que no hubiese aprobado todo. Incluso, con mala suerte, puede que hubiese suspendido dos asignaturas, pero una de 10 créditos y otra de 5. Y puede, por tanto, que me hubiese quedado sin beca para el año siguiente. 



Pues esto es lo que tienen que hacer muchos estudiantes. Imaginad, ahora con los nuevos planes de estudios que exigen asistencia: 6 horas de clase + 4 (como mínimo) trabajando. Añade transporte, pausa para comer, tiempo para dormir. ¿Cuánto queda para estudiar? ¿Cuántas fuerzas? 

En resumen: las becas son una herramienta para reducir desigualdades y permitir el acceso a la educación superior, por lo tanto, el criterio fundamental es el nivel de renta, que, creo, debe ir emparejado con cierta exigencia académica de rendimiento mínimo, a saber, el aprobado, pero, si hacemos esta exigencia, debemos garantizar que la cuantía de la beca permite al estudiante dedicarse a lo que es lo propio: estudiar. 

Que quede claro que la que escribe no es una estudiante de 5, ni una de 6, ni de 7. Que esto no es revanchismo, ni algo personal, porque estas medidas no me habrían afectado. No llego a Premio extraordinaro, lo cual me quitará el placer de poder negarle el saludo a nuestro ministro, pero mi media de la licenciatura está cerca del sobresaliente. Aún así, la que aquí escribe, ni se ha sentido premiada por ser buena estudiante, y, en ocasiones, casi no ha tenido lo suficiente para acabar el curso. Seamos serios.  Y dejemos ya ese afán de hacer clases en todas partes, que no se trata de ver quién la tiene más larga, por favor.

Dijo Wert que tener un título universitario no era un derecho. Claro, dicho así, no. Pero el derecho a la educación sí existe, se supone. Aún así, no hablemos de derechos. Hablemos de sentido común, o de perspectiva: ¿sería inteligente dejar sin explotar los recursos humanos de nuestro país, solo porque no tienen dinero para estudiar? Recuerdo como Malcolm X se lamentaba de cuantos avances para la humanidad podían haberse quedado atrapados en la cabeza de muchos afroamericanos por el mero hecho de que no les habían permitido desarrollarlos.  Pero bueno, es normal. En este país somos expertos en desaprovechar lo que tenemos. Y así nos pinta el pelo.


17 comentarios :

  1. Totalmente de acuerdo.
    Yo también he sido una estudiante becada, desde siempre. Tal vez en la universidad la situación familiar era mucho mejor que años atrás, pero las becas evitaron que mis padres tuviesen que hacer nuevos sacrificios, que ya habían hecho tantos. Además, estoy convencida que me las daban por ser familia numerosa, porque había otros que también las necesitaban y sus familias sí que tuvieron que sacrificarse porque a ellos no se las daban.

    En fin, vamos de mal en peor...

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    1. Tengo una amiga, hija de padres separados, y cuyo padre no les pasaba una triste manuntención, nada. Y no le daban beca porque la madre era funcionaria y superaba el umbral de renta por poco. Así que.... Y tenía que hacer sacrificios pero bueno, al menos ella vivía cerca de la ciudad y podía ir y venir... Hay bastantes injusticias en el reparto de becas, la verdad. Habría que mejorar el sistema. Pero eso no esl o que están haciendo...

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  2. Estoy completamente de acuerdo contigo. Desde el principio al fin. Las becas son un mecanismo para la igualdad de oportunidades, para que hacer factible ese derecho a la educación.

    Besos

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    1. Es que eso es súper importante, y parece que se está olvidando...

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  3. Lo que no entiendo es por qué no instauran el sistema anglosajón si tan preocupados están con los dineros y las becas. Ya sabéis, préstamo de todo lo necesario para la universidad por parte del Estado, que se devuelve con posterioridad por el alumno cuando comience a trabajar, de modo adecuado al sueldo que cobre en cada momento (al menos así es en UK). Pero ah, no, que eso supondría tener que hacer verdaderos esfuerzos para que la gente tenga trabajo una vez acabada la carrera, porque en ello nos va cobrar lo dejado y uf, qué pereza.

    Asco de todo.

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    1. No sé, ese sistema tampoco me acaba de convencer del todo. Quizá en UK funcione, pero aquí, como muchas cosas, no sé si funcionaría. Somos el país de lap icaresca y el mangoneo...

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  4. Pienso igual que tú. Pero ahora mismo estoy tan cabreada que no soy capaz de pensar con tranquilidad.
    Un post genial Bettie, lo voy a compartir.

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  5. Se lo he enviado a la propia Cospedal,(escrache virtual, jejejeje) con este mensajito.

    "Le aconsejo que se lea el post del enlace que le adjunto. Habla sobre jóvenes y sobre becas. Hay que tener muy poca vergüenza para decir y hablar como habla usted y seguir apareciendo en público a dar lecciones de no se qué, porque ni de excelencia, ni de educación, ni mucho menos de moral puede usted decir nada, simplemente porque está a años luz de saber qué son dichos conceptos.


    http://cuadernoderetales.blogspot.com.es/2013/06/las-becas.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed:+CuadernoDeRetales+(Cuaderno+de+Retales)

    Un saludo,
    Raquel Cuesta"

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  6. lo de Wert es de verguenza,es que te deja sin palabras. yo telepaticamente le abofeteo la cara cuando habla la verdad

    creo que el sistema anglosajón no es la solución, porque alli se demuestra que es un medio exito medio fracaso

    creo que lo que hay uqe hacer es medir bien a quien se le dan (gente con papas forrados pero que declaran lo que quieren y se llevan las becas) y medir el dinero que se da (no es lo mismo irte de erasmus a Londres que no tienes ni para comer, que a Budapest, que la gente volvia con ahorros)

    en fin...

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    1. Sí, es necesario un mejor sistema de reparto, que tenga en cuenta ese tipo de variables. Pero claro, tú has señalado uno de los problemas gordos: el problema fiscal. Si el reparto se basa en la renta, y abunda la "contabilidad creativa", pues... Es como una fila de fichas de dominó...

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  7. Yo no he tenido becas más que de los cursillos del paro así que no puedo hablar como usuaria de ellas xD
    Pero vamos que sí, que si ya estaba mal montado antes... ahora ya es una tomadura de pelo T__T

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  8. Lo había leído días atrás y lo he vuelto a leer hoy. Me enciendo. En realidad me entran ganas de quemar cosas.
    Siempre he sido becada, desde 1º de bachillerato. Tampoco he sido una alumna de 5, 6 ó 7, aunque en la facultad mi media bajó bastante... Los dos primeros cursos hicieron estragos. Tuve matrícula de honor en 2º y desde entonces he disfrutado (al Estado gracias) de las mayores cuantías de becas que existían entonces. ¿Por qué? Porque mi familia no llegaba al umbral, ni más ni menos. Y fíjate que no me puse tetas. Me dio para vivir dignamente y ahorrando cual hormiga cada céntimo que no gastaba en alquiler o estudiar. No toqué ese dinero para salir, ni para comprar ropa, ni para viajes. Sólo para vivir con lo justo, para los lujos ya tenía otros ahorros y tuve que apañármelas. Al final parece que mis padres me enseñaron a ahorrar porque con ese dinero que año a año ME GANÉ por haberme esforzado y haber aprobado todo, pude sobrevivir otros 3 años más. Cuando me licencié trabajé gratis durante meses y me volví a matricular de otra carrera (que no terminé por falta de tiempo) para la que ya no me daban beca porque no era el primer estudio. Entretanto trabajaba por 300 míseros euros al mes, iba y venía a casa gastando transporte público y horas de mi día. Ahí ya se acabaron mis otros ahorros y tuve que tirar de las becas que durante más de 5 años había ingresado. Vino el coche, la ropa, los gastos diarios, los gastos mensuales, las pequeñas responsabilidades, los seguros... Y hasta el 2010 no acabé mis becas, cuando decidí pagar una academia con el dinero que aún me quedaba para estudiar unas oposiciones que luego suspendí.

    Que no me vengan con injusticias ni con desigualdades, que de eso ya sé un viaje, más de lo que le gustaría a nadie. Que salgan de su puñetera burbuja y se mezclen con la calle, que vean realmente las necesidades de la gente, las circunstancias y el porqué de sus vidas. Y si aún así la cuestión es que no hay dinero para becas (moralmente tampoco debería haberlo para otras cosas), que al menos no salgan diciendo gilipolleces y explicándolo como si nos estuviesen gastando una broma.

    Siento el tocho, Bettie, no es que necesite contar mi caso específico, es que como el mío hay muchos y por suerte, algunos los he vivido de cerca. Gente responsable que ha utilizado el dinero para lo que estaba destinado, que las ha pasado canutas haciendo cuentas para llegar a fin de mes y aún así ahorrar algo para el siguiente curso "por si acaso".

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    1. Si, yo los años que me dieron más beca, me sobró dinero, claro. Y gracias a eso, pues los cursos que me dieron menos pude tirar mejor, y aún así, necesité algo de ayuda. Valencia es una ciudad muy cara XD

      Pero el problema de esto,al final, es el de todo: los políticos NO SABEN qué país gobiernan ni a qué gente representan. Van a hospitales y colegios privados, nunca han pedido un subsidio o una ayuda, nunca han necesitado una beca, nunca han visto que no podían hacer algo por falta de dinero,... y así todo. Así nos pinta el pelo.

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  9. Yo creo que sólo tuve beca un año; al año siguiente me la denegaron por medio crédito ¬¬

    Si bien reconozco que en mi caso la beca no se me hacía imprescindible si que hubiera aliviado el gran esfuerzo que hicieron mis padres para darnos carrera a mi hermano a mí.

    Y suerte que aunque mi hermano estudiaba fuera teníamos piso en Granada, y el alquiler al menos te lo ahorrabas.

    Yo tuve una compañera que tetas no se puso pero un PEASO de ordenador y un coche de segunda mano sí que se compró con la beca. Con esa misma beca que no le hacía falta porque los padres eran de los que podían limpiarse el culo con billete de 50 euros.

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    1. Lo dicho, en vez de ir al meollo de la cuestión, a controlar más el reparto y demás, -y el fraude fiscal, que influye directamente en las becas- pues nada, subimos la nota de corte, por qué no? u.u'

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