Zapatos buenos.

Os contaba hace AÑÍSIMOS que, cuando era pequeña, mis padres se gastaban bastante dinero en mi calzado y en el de mi hermano para que "no se nos deformaran los pies", y también os contaba que eso me causó alguna que otra frustración. Pero así era: la compra de zapatos era crucial y para una familia que pasaba estrecheces, como era la mía, el análisis del zapato perfecto era una cuestión de no poca importancia. Había que ajustar al máximo el presupuesto sin comprometer la calidad ni la durabilidad, que ya se sabe que sale muy caro ser pobre.

Eso fue así durante mi infancia, pero al acercarme a la adolescencia la cosa cambió. Quizá porque ya no llevaba tanto zapato (ya no me hacía falta outfit dominguero de arregle) o a saber por qué, los zapatos dejaron de ser importantes. Comprábamos deportivas medio buenas en las rebajas, en ocasiones de pares sueltos y cosas así, que era el calzado que más utilizaba. Y para lo demás, nos apañábamos con el mercadillo y demás. De repente en los zapatos TAMBIÉN se ahorraba. Creo que no he llevado unos zapatos buenos, buenos ... Desde un par de años después de tomar la Comunión. Así que hace unas semanas, cuando me vi sin botas (se me murieron dos pares), empecé a buscar y encontré justo lo que buscaba por la friolera de 120 EURAZOS casi me da un soponcio.

Claro, eran unos zapatos de marca buena, de piel, hechos en España... "Esos botines te van a durar la vida entera", me decía una amiga. "Son comodísimos, mi marido no aguantaba otro cuando iba en traje al trabajo", añadía otra. "Yo camino muchísimo y he usado esa marca, y merece la pena invertir en ellos", añadían por Twitter. Y mi mente de tiesa (la pobreza, que no se saca del ADN así como así) me decía: "No pueden valer los 120 euros que cuestan".

Me dije: "Vete a la zapatería, pruébatelos y verás como te das cuenta de que no valen tanto la pena". Y eso hice. Pero claro, me salió mal. ¡Eran tan cómodos! Tenían un poco de cuña interior, que los hacía muy ergonómicos. Eran muy blanditos. La suela tampoco era plana del todo, lo que favorece dar mejor los pasos al caminar. Y traen una plantilla que es como caminar en las nubes. JODER.

Aún así 120 euros se me hacían cuesta arriba. Convencida por mis amigas y por el problema que tuve el año pasado con unas zapatillas maluchas, me puse a mirar calzado bueno. Compré dos pares de botas en unas rebajas, que estaban MUY MUY rebajadas. Originalmente costaban 100 euros y estaban a 40 y 44 respectivamente. Pues me han llegado y nada que ver.  Esas botas sí que no valen los 100 euros que cuestan...

Pero el otro día, con las cosas estas del Black Friday, vi que los botines que me gustaron tenían una rebaja. No era muy grande, un 30 %, pero de repente entraban en el rango de precio que me permitía hacer el experimento y ver si efectivamente eran tan duraderos y buenos como todo el mundo decía. Me llegaron ayer. Le he dado unas cuantas vueltas, pero creo que me los quedo y devuelvo los otros dos pares. Van a ser mi regalo de Reyes, una inversión en mi salud. Y una vuelta a esos cuidados que perdí después de la infancia.

A ver qué tal...

Comentarios

  1. Bueno, ya sabes lo que opino al respecto... te he comido el tarro con eso demasiado ya... jeje. En tema calzado, lo barato sale caro; está demostrado. Yo hace años que compro sólo calzado bueno. Eso sí, siempre en rebajas y en outlets... Es la única manera de no dejarse un riñón para calzarse.
    Disfruta tus botines nuevos.
    Besos

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  2. Yo cuando era pobre como una rata, me compraba ropa y calzado en el Primark... sinceramente, no merece la pena. Ahora que sigo siendo pobre (pero no tanto como antes), he comprado ropa de más calidad y me suele compensar.
    Así que creo que tus botines te irán muy bien :)
    ¡Un abrazo!

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