Llorar deprisa.

He encendido el ordenador para contaros algo que he visto esta tarde. Era una chica llorando mientras caminaba a toda prisa y cargaba bolsas de supermercado. Pretendía dármelas de intensa y escribirlo bonito para concluir que era una suerte de metáfora de nuestro tiempo. O, al menos, de mi vida. Pero estoy demasiado cansada para ponerme a escribir.

Supongo que ya no hace falta metáfora.

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