La profesión más bonita del mundo.

Eso se dice a veces de la enseñanza. Y, joder, qué bonita es cuando las cosas salen bien. No hace falta hacer grandes cosas: esa clase que va sobre ruedas, ese tema que hace que los alumnos se apasionen, ese conflicto que se resuelve de manera positiva, esa broma con la que todos os reísteis mucho... Sí,a veces esas cosas pasan. Pero otras veces...

Otras veces no. Supongo que es como en todos los trabajos. Por bonitos que sean, siguen siendo trabajos, y tienen sus días grises, sus cosas duras... Pero claro, la profesión que conozco más o menos bien es la mía. Y sé que puede ser muy, muy gratificante, hasta niveles que es difícil imaginar. Pero también puede ser muy, muy, muy ingrata.

Será porque se me está juntando una racha de esas en las que el trabajo se me hace más cuesta arriba, o en las que tengo la autoestima más baja. Será por el cambio de centro, por la dinámica distinta que llevo este año, por el trabajo extra (que no es poco). Será por lo que sea, pero estoy CANSADA.

Tanto que hasta he pensado abrir un blog con ese título: la profe está cansada. Lo habría hecho, de verdad, pero estoy demasiado cansada hasta para eso.

Algunos días me canso de las aulas, aunque eso es lo de menos. Siempre se me pasa. Es el lugar que más satisfacciones me da, así que, al final, los sinsabores se me olvidan. Pero hay días que...  Que no. Hay días en los que eres el enemigo, en los que te miran con odio (os lo prometo, no son cosas mías), días en los que haces que alguien se sienta decepcionado (consigo mismo, contigo o ambas). Hay días en los que el desgaste emocional que conlleva lidiar con tantos adolescentes hace mella.

Me cansan mucho más las tareas inútiles. Papeleos que no sirven para nada. Tareas burocráticas tediosas y sin sentido. Invertir tiempo y energía en eso me cansa muchísimo.

Me cansa lidiar con la sociedad. Con los comentarios sobre lo horribles que somos los profesores. Se habla de nosotros como tiranos capaces de arruinar vidas, de destruir la creatividad de la gente, de segar ilusiones. Y casos habrá, no digo que no, pero esas generalizaciones hacen creer que esos casos son muy frecuentes, muy comunes. Y no lo creo.

Y me hastía hasta la extenuación lidiar con la sinrazón, con el fanatismo y con los que utilizan la educación como moneda de cambio o como trampolín para catapultarse hasta sus metas. Ahí estoy yo, hablando de igualdad, o de derechos humanos, o de la lucha por las libertades, o de cómo el sueño de la razón produce monstruos, pero muchos días me pregunto para qué. Mi voz se pierde entre la de los que se creen con derecho de tomar a la ciudadanía como rehenes, ya sea para imponerles sus ideas, para restringirles sus derechos o para embriagarse de poder. Pero lo sigo haciendo porque, quién sabe, quizá sea el último año que pueda hacerlo. Ya se sabe, las asignaturas van y vienen y, de repente, hablar de ciertas cosas es tan, tan, tan controvertido que los padres puede que tengan que darnos su autorización para decir eso de que todos los seres humanos nacen iguales en dignidad y derechos. O mejor, para evitarnos el trámite, dejamos de decirlo.


Podría seguir, pero mejor lo dejo. Es viernes, son las dos de la madrugada y la profe está cansada.

Comentarios

  1. Algunos institutos parece que estén construidos sobre un antiguo cementerio indio, me pasa en el mío ahora. Todo resulta complicado, hacer una fotocopia o kk por ejemplo. A los conserjes, mis queridos conserjes que son el alma de los centros, les ha poseído el espíritu de mala folla que inspiró Poltergeist. Los de la cantina parecen de "Abierto hasta el amanecer" cuando ya no molan. Y así todo. Concurso de traslados. Un abrazote.

    Santi

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    1. Me pasó con uno de los primeros en los que trabajé. Este no creo que sea el caso, simplemente se me están juntando muchas cosas o tengo una mala racha, supongo.

      La cosa es que ni siquiera es mi destino xD En teoría, esto era para "mejorar" mi destino. Pero bueno, son dos meses los que llevo, solamente. A ver qué va pasando. Y luego lo del centro es casi lo de menos. Ahora están tocando las leyes educativas por aquí y bueno, nada bueno que esperar...

      Pero gracias por los ánimos, Santi.

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  2. Recuerda:
    Las malas rachas no duran toda la vida.
    Lo mal que estás pasando, servirá para algo más adelante, aunque no puedas darte cuenta ahora.
    Estás donde debes estar, y en el futuro estarás donde deberás estar.
    Siempre puedes pedir ayuda, y eso no quiere decir que eres débil.
    Tienes un fuego en tu alma, no dejes que se apague.
    Cuídate y descansa.
    Haz cosas que te gusten.
    Esto también pasará.

    Besos mil.
    Fernanda

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    1. Fernanda, se nota que los dos queremos a Bettie, yo desde mi carácter evitativo y tú desde el estoicismo bien intencionado. No digo que su contexto sea tóxico, simplemente le mezcla mal (Spinoza vía Deleuze, para los de filosofía). Totalmente de acuerdo que su alma es fuego y el fuego es cambio (Heráclito para los de filosofía). Un abrazo.

      Santi

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    2. Gracias, Fernanda. Gracias de nuevo, Santi.

      Seguro que pasa. Es simlpemente que me encuentro un poco cansada, un poco vencida, un poco desesperanzada. Probablemente el problema sea yo. Pero ahí seguimos, intentando hacer equilibrios y llevar una buena vida.

      Gracias.

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  3. Es una mala racha que pasará :* Como tú dices, se te han juntado muchas cosas. Y sí, además, ser profe hoy en día implica lidiar con un estado de opinión social desfavorable (tan sólo hay que leer las noticias demonizadoras, mientras se enaltece a los gurús, y las declaraciones de estos gurús).
    Pero todo mejorará, ya verás :*
    Un abrazo.

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  4. Supongo que pasa en todas las profesiones... tienen su parte buena y su parte mala. Desde luego, disfrutar con tu profesión, no tiene precio, pero sí tienes que pagar con algunas situaciones odiosas; lo bueno, es que, generalmente, lo bueno suple con creces a lo malo.
    Ánimo, que en poco más de un mes ya estamos en vacaciones de navidad y puedes recargar las pilas. Hay épocas así, que se juntan muchas cosas a la vez, y el camino se hace muy cuesta arriba, pero en breve pasará, ya lo verás.
    Para hacerlo más llevadero, te mando un fuerte achuchu...;)
    Besos

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    1. Gracias por el achuchu, sabes que siempre ayudan :) Pues, al parecer, estaba incubando algo, así que... Sí, varias cosas juntas.

      Muaks.

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  5. Me agradan y comparto tus reflexiones, Bettie, como colega de profesión. La enseñanza es un trabajo difícil, impredecible y agotador. Yo sé que esto suena raro, porque gran parte de la sociedad nos ve como vividores. Y puede que alguna haya, no digo que no, como los hay en todos lados. En mi caso, soy un introvertido de libro y además lo que se llama ahora "altamente sensible", así que imagínate. Los viernes llegó literalmente vaciado, vacío, estrujado, hecho un guiñapo. Pero disfruto tanto y tengo tantos retos por delante, siempre, a diario, que compensa.
    Eso estando en el mismo centro desde hace años, siendo conocido por alumnos y padres. Sin embargo, tengo que ganarme mi posición cada día, como en el fútbol: cada saque de esquina, cada centro, no te valen las referencias, estás solo.

    La enseñanza creo que se encuentra en una encrucijada por los cambios, rápidos, que experimenta la sociedad. Y desde arriba solo saben responder con... ¡burocracia!

    En fin, que tu cansancio es normal, lógico y como profesor asumo que los vaivenes son parte de mi oficio: un curso tienes un grupo con el conectas que y trabajas genial y otro, no sabes por donde tirar. Es parte de los desafíos de nuestro oficio, desafíos que son diarios: por eso para la enseñanza es imprescindible ser flexible, empático, creativo y pensar con perspectiva. Nada de esto valora nuestro sistema de oposiciones, por cierto.

    Perdona el rollo y sigue adelante con fuerza, seguro que eres de esas profes que los alumnos recuerdan por años.

    Un abrazo.

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    1. Suscribo tus palabras y tus circunstancias: como introvertida y PAS llego a casa para entregarle el alma a Dios, que se dice en mi pueblo. Y a medida que avanza la semana, peor. Hoy, de hecho, no he sido capaz de sacar energía para corregir un montonazo de exámenes que tenía. Pero, claro, también tiene sus cosas buenas.

      No sé si me recuerdan o no. Me conformo con hacer razonablemente bien mi trabajo, que con lo difícil que nos lo ponen, no es poco.

      Gracias por tus palabras :)

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