La familia

Hace no demasiado me quejaba de los avatares e inconvenientes de mi profesión, que me tienen desanimada. Decía, sin embargo, que la profesión tiene sus cosas buenas, yo se las sigo viendo. El día que deje de hacerlo tendré que buscarme un trabajo y, tal y como están las cosas, más me vale que eso no ocurra.

Hoy decido quedarme con algunas de esas cosas buenas. He salido del trabajo muy emocionada y quiero compartirlo.

Resulta que este año, como todos los anteriores desde que trabajo, doy clase de Educación para la Ciudadanía, ya sabéis, esa asignatura que iba a adoctrinar a todos los niños para convertirlos en algún tipo de zombis. Actualmente estoy viendo con mis grupos un tema muy controvertido, altamente polémico y que me está dando pie para adoctrinar mucho: la familia. Espero que hayáis notado la ironía.

Apenas hemos empezado, así que nos ha dado para hablar un poquito, únicamente. Pero me he sorprendido porque el par de sesiones que hemos dedicado al tema de la familia han sido muy productivas y los chavales han participado un montón y han mostrado muchísimo interés. La verdad es que no lo esperaba.

Me habría gustado, por encima de todas las cosas, que las familias de mis alumnos hubieran podido escucharles hablar de ellos. Me imagino a esos padres y madres, batallando con adolescentes con el pavo en todo su esplendor, desesperados y cansados. Pero si los hubiesen oído...

Cuando se les pregunta por la familia casi todas las palabras que les vienen a la boca son adjetivos positivos. Para ellos su familia es lo más importante, incluso aunque reconocen que no se lo cuentan todo y que empiezan a confiar más en sus amigos para algunas cosas, adoran a sus familias.

Me hizo gracia una alumna que, preguntada qué importancia tenía su familia dentro de sus relaciones emocionales, dijo que era lo más importante. "¿Eres cariñosa con tus padres?", pregunté. "Mucho", contestó ella. Y yo insistí: "¿Y crees que será así siempre?". Ella me miró como si le estuviera preguntando una estupidez. "No", expliqué, "lo digo porque a los adolescentes a veces os da cosa ser cariñosos con vuestros padres delante de los amigos y esas cosas...". "Ah, pues a mí no, para nada", contestó. Y me hizo muy feliz, porque esta niña tiene una historia complicada detrás y con esos padres no existe un parentesco de sangre, pero son su familia y le han dado algo enorme.

También me conmovieron mucho las intervenciones de un alumno que da el tipo de querer ser un chulo pero sin serlo del todo. Pues cuando habla de su madre esa máscara se cae. Habla de ella con una reverencia, con una admiración... Aunque no sé los detalles, sí sé que la madre lo está sacando adelante sola con esa combinación de dulzura y firmeza tan difícil de conseguir.

Me han hablado, también, de lo malo que es que tus padres no te riñan, porque si haces algo malo y te riñen, bueno, pero lo peor de todo es cuando no te riñen: "Profesora, cuando te miran con los ojos tristes y no te riñen... Eso es lo peor, lo peor que te puede pasar".

La última clase sobre este tema ha sido especialmente conmovedora. En un determinado momento les he pedido que hicieran el ejercicio de pensar qué pasaría si mañana se despertasen y no estuviese su familia. A muchos les ha cambiado la cara y a uno de ellos, incluso, se le han humedecido los ojos.

Al final acaban la clase prometiendo llegar a casa y darles las gracias a sus padres, chinchar menos a sus hermanos o quejarse menos cuando les piden cosas. No sé si alguno lo cumplirá. Quiero pensar que sí.

Estas cosas me ponen súper blandita. Mientras volvía a casa me daba por pensar si algún día alguien hablará así de mí. Si otra profesora pensará en mí y dirá: "Madre mía, qué suerte tiene esta madre". Sí, ya sé que es una ñoñez, pero es que se me junta todo. ¿No os he dicho que el otro día me llamaron "tita"?


Comentarios

  1. Awww...me alegro mucho, en serio.
    Besos mil
    Fernanda

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  2. El otro día te llamaron tita? Me he perdido algo en los post.

    Qué precioso esto que nos cuentas, Bettie... Qué bonito y bueno habría sido que los padres hubieran podido verlos por un agujerito...

    Es triste ver que dicen que lo peor es que no los riñan, porque eso significa que ven que no les importan lo suficiente? Hay padres y tutores que se sienten desbordados y por eso ya han tirado la toalla...

    Lo peor, creo yo, es que al niño le importe un bledo la familia. O que no le importe lo suficiente y le dé igual estar con ella o no... Es muy duro ver que una abuela de 77 años intenta sacar adelante a un nieto de 14 con una madre con orden de alejamiento y sin padre presente y que él hace lo que le da la gana sin valorar el amor y el esfuerzo que su abuela pone. Aunque eso le suponga que lo lleven a un centro de menores. Todo le resbala. Cómo se lucha contra eso? 😢

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    1. No, no es nada de los post. El sobrino de mi pareja me llamó "tita" y me hizo mucha ilusión, porque unos días antes habíamos compartido un ratito muy bueno y no suelo tener yo química con los críos... xD

      Lo de las riñas no es eso. Se refieren a cuando haces algo tan graves que tus padres se ponen triste y no te riñen. Solo están decepcionados. No es que hayan tirado la toalla. me he debido de explicar mal. Ellos prefieren que les riñan.

      Pero sí, eso es lo peor. Y, en general, es bastante frecuente que los críos no aprecien lo que se hace por ellos (o al menos eso parece). Por eso me sorprendió ver que sí. ¿Cómo se lucha contra eso? Pues en una circunstancia así ya solo se me ocurre decir que con ayuda profesional.

      Mucho ánimo y mucha suerte. Y un abrazo.

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  3. Jo, qué bonito...Si hasta casi se me han humedecido los ojos a mí...
    Estaría bien estar viendo por un agujerito y escuchar lo que decían. Y si lo hiciesen en clase de mi hija aún me gustaría más.. jeje.
    Que conste que ella suele hablar con orgullo de su familia (la mía... que somos un montón de primos), pero no sé lo que diría de mí. Con que hable la mitad de bien de lo que habla de su abuela (mi madre) me conformo... jaja.
    Me alegra que te den estas alegrías tus alumnos.
    Un abrazo

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    1. Estoy segura de que tu hija habla maravillas de ti. Vamos, pondría la mano en el fuego, y ya sabes que no soy yo de muchas certezas...

      ¡Un besote!

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