Hoy, domingo.

Ha hecho un día "espléndido", sí, con comillas, porque como esto siga así no quiero pensar qué temperaturas vamos a tener en julio. Este marzo parece un mayo cualquiera, si quitamos que las mañanas son algo más frescas. 

La cosa es que el cuerpo me pedía sol, así que me he puesto bien guapa (el pintalabios primaveral por excelencia, una blusa fresquita y unos zapatos de tacón que tenía muertos de risa) y me he ido con mis cuadernos y mis libros al parque. Me he sentado y me he puesto, de entrada, a escribir. 

Ayer alguien me dejó caer que hace mucho que no le escribo poemas. Bueno, es que últimamente no tengo los colores necesarios para meterlo en mis versos. Las cosas me salen más grises. Pero hoy, con el sol, supongo que ha sido distinto. 

A veces, supongo, hace falta un empujón para hacer las cosas bien. Si es que tal cosa existe.




Ignoremos el destiempo de esta improvisada primavera,
la amenaza torva del lunes, que se yergue,
nuestra inconmesurable manera de estar solos
y las burlas del azar.

Mejor quedémonos con que me quieres
de esa frenética manera, solo tuya,
que aspira a que yo no llore más.

Mejor amémonos con osadía,
con esa vocación de eternidad
que enarbolamos al meternos en la cama. 





Comentarios

  1. Hay que agarrar pedazos de felicidad/tranquilidad a la que podamos Y volver a escribir como has hecho :)
    ¡Un abrazo!

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  2. Pues sí, demasiado calor está haciendo :(
    Hemos empezado la mudanza y que calor. Ay, ya queda poco para tener balcón ♥
    Bonico texto ♥

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