Poesía.


Todo empezó con Gloria Fuertes. Al principio, cuando era niña, y ahora. El año pasado me regalé El libro de Gloria Fuertes y eso, y volver a tener hambre de poesía, fue todo uno. Yo ya venía con los versos puestos. Hacía unos meses que había parido Pedazos (con todos sus fallos y carencias) y llevaba también unos cuantos escribiendo poesía con cierta asiduidad (mis versos florecen en las ruinas, como las amapolas, y la vida se me había venido abajo o, mejor dicho, yo la había derruido a patadas). Y luego llegó Córdoba, con ese olor a dama de noche que no hay pluma que lo resista... Total, que yo estaba escribiendo mucho. Pero leer, lo que es leer... Ella volvió a tener la culpa.

Y después, Luis García Montero, al que llegué de la mano de Quique González, y, a su vez, de su mano. Aunque tú no lo sepas era un poema, un poema maravilloso. Y yo, que había perdido la esperanza de que un poeta vivo me hiciese llorar, y temblar, y querer morirme y vivir a la vez, resucité a la pasión por la poesía que había sentido cuando era niña y leía a Lorca, a Cernuda o a Miguel Hernández.

Y entonces, sus obras completas lo que siguió después. Rodolfo Serrano, Olga Valenzuela Albarrán, Luis Alberto de Cuenca, más Gloria Fuertes, Juan Gelman, Gioconda Belli... Tantos versos, tantos nombres... Y tantos suspiros que se me han escapado entre sus páginas.

En los últimos meses me he aferrado a la poesía como a un salvavidas y he recuperado la maravillosa sensación de sentirme interpelada por algo que otra persona ha escrito (la poesía es dos soledades juntas) y que incluso es capaz de hablar sobre mí mucho mejor de lo que yo podría siquiera soñar.

Ahora siempre tengo un poemario en ristre, junto con la novela que esté leyendo. Ahora mismo, uno en proceso de lectura y dos en espera. Eso, sin contar las infinitas relecturas que estoy haciendo de Qurtuba del que, aunque quede feo que yo lo diga, estoy bastante orgullosa.

Y claro, cuanto más leo, más escribo, y más siento que la poesía se me escapa por las grietas. Y eso me hace inmensamente feliz.

Volver a la poesía es una de las cosas más maravillosas que me han pasado en los últimos meses. Supongo que porque, aunque no era consciente, la necesitaba.
La sigo necesitando.
Y, para bien o para mal, la necesitaré.







¿Y a vosotras? ¿Os gusta la poesía? ¿No? ¿Le daríais otra oportunidad?

Comentarios

  1. Recuerdo los primeros poemas que te leí... y cuando los comparo con los últimos no veas el cambiazo que han pegado. Y para mejor :)
    Se nota que escribes a la vez que lees poesía cada vez más.
    Como dices, la poesía te ha acompañado en tiempos difíciles. Parece que no, pero el arte consuela.
    ¡Un abrazo!

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    Respuestas
    1. Gracias, Letraherido :) Y tanto que consuela. Voy a necesitar mucha poesía...

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  2. La verdad es que la poesía no es un género que me guste mucho
    Un beso, guapa :)

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