domingo, 21 de febrero de 2016

Domingo por la mañana.

Ella madrugaba de lunes a sábado y él solo los domingos. Cuando ella se marchaba a trabajar él solía quedarse durmiendo un rato todavía, intentando abrazarse más a su calor que a las sábanas y, solo cuando su presencia en la cama se convertía en un recuerdo, se levantaba y comenzaba su día. Los domingos era diferente. Ella solía dormir hasta tarde, siempre más allá de las 10, casi siempre hasta las 11, y él se forzaba a abandonar su compañía temprano para que su despertar fuera perfecto. 

Cerraba todas las puertas que había entre la cocina y su dormitorio y disponía todo lo necesario para prepararle un desayuno digno de la cuenta más falsa de Instagram. Comenzaba poniendo la mesa: un mantel individual estampado, un plato sencillo (blanco, con el borde ribeteado de verde) con sus cubiertos a juego y su taza favorita. Después se dirigía al ordenador y buscaba un poema que copiaba a mano y que dejaba sobre el plato. "Primero hay que alimentar el alma", solía decir. Escogía la música y la ponía, controlando que no estuviese demasiado fuerte, para no despertarla. Entonces consultaba su reloj, para asegurarse de que llegaba a tiempo, y empezaba a cocinar. 

Cuando ella por fin se despertaba lo primero que llegaba a sus oídos eran las notas de la música, atenuadas por las tres puertas que separaban su dormitorio de la cocina. Aquello ya la hacía sonreír. Después de desperezarse y aún en pijama caminaba hasta él. Iba abriendo puerta tras puerta, percibiendo la música con más claridad a cada paso, acompañada del olor delicioso de su desayuno. Al abrir la puerta de la cocina él la besaba, la llevaba hasta la mesa y servía el desayuno tardío para los dos. 

Hoy ha abierto los ojos y, a lo lejos, ha creído percibir las notas de Nesun Dorma, de la ópera Turandot. Él suele decirle que es su favorita y que él, como Calaf, había sabido responder a sus enigmas, por eso había podido permanecer a su lado. Sonríe, como cada domingo. Camina descalza hasta la cocina, oliendo a café y tostadas francesas. Hacía tiempo que no se las preparaba. Desde el día anterior a...

Entonces recuerda algo y avanza desesperada, como si quisiese escapar de una pesadilla. En la cocina no hay nadie y, por supuesto, no suena música ni hay rastro de las tostadas francesas que había creído oler. Sobre la mesa no hay poema, ni cubiertos a juego con la vajilla, tan solo la caja de pizza que había dejado allí la noche anterior. En el fregadero se apilan los platos de todo el fin de semana. Solo en ese momento tiene la certeza de que se ha ido. 

No hay momento de su vida que no esté teñido por su ausencia, salvo aquellos primeros instantes de cada domingo en los que vuelve a ser feliz. Tal vez es solo la manera que su mente tiene de que no se acostumbre al dolor, de que siga sintiéndolo con la misma intensidad. Se deja caer apoyándose en la pared y, de rodillas en el suelo, llora. Sí, duele, pero ella lo prefiere así. Si dejase de doler dejaría de importar. Si dejase de doler empezaría a olvidar. Y ella prefería morir a olvidarle.




20 comentarios :

  1. Muy duro el relato, Bettie. Yo, si fuera ella *cof* intentaría hacerme un desayuno y compartirlo con él mientras escucho Turandot. Porque nunca va a dejar de doler, pero si solo piensas en el dolor y no en los buenos recuerdos, no habrá ningún momento feliz en tu vida que no sea ese Domingo muy de mañana. Y eso no se puede permitir.

    Me encanta Turandot(la cual he visto con mi tía en Madrid, en vivo, jé).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo de compartirlo con él es metafórico, no vayamos a convertir en A little piece of heaven algo como Turandot.
      A little piece of heaven: https://www.youtube.com/watch?v=VurhzANQ_B0

      Eliminar
    2. Creo que no puedes molar más. Aunque te odio por haber visto Turandot. Pero es odio por envidia, nada grave XD

      Eliminar
  2. Ains... lo he leído dos veces, en el móvil y a hora en el manzanito. Y las dos veces me he imaginado la historia diferente.
    De verdad, tienes un don.
    Y si, encima, le pones música de Puccini... ainnnnssss

    La semana pasada, en mitad del examen de la OPE (que va a ser que no saco plaza ni en sueños, pero que igual apruebo el examen en sí, XD), me "pillé" a mí misma tarareando el vals de Musetta. Espero que el de delante no me oyese, igual por eso se salió tan pronto del examen...

    El martes voy a ver Rigoletto al miniteatro de mi miniciudad adoptiva. Ya te contaré.

    ¡Un besote!

    PD: Sé que no tengo perdón, que no me he leído aún tus "Historias minúsculas". Pero prometo ir haciéndolo, poco a poco, como los pellizquitos que le pego al chocolate negro de 99%.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. *ahora, ahora, ahora... ¡que se me ha colado un espacio!

      Eliminar
    2. Jajaja, le amenizaste el examen, mujer XD

      Disfruta de Rigoletto, maldita.

      Y gracias por tus piropos :) Espero que, cuando te pongas con las historias minúsculas, las disfrutes :)

      Eliminar
  3. Qué triste el relato :( No hay nada peor que una ausencia.
    ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno... A veces ciertas presencias son peores que una ausencia...

      Eliminar
  4. Vaya... he comenzado a leer el relato sonriendo (lo de ese desayuno digno de la más falsa cuenta de Instagram me ha encantado... jajaja) y he acabado casi con la lagrimilla.

    Dulce y amargo... pero precioso relato

    Un besazo, Bettie

    ResponderEliminar
  5. Jo, se te dan genial los giros de guión; ha pasado de super tierno y romanticón a duro y triste ad infinitum. Me dejas siempre con una cara… O_O menos mal que no me ve nadie. :P

    ResponderEliminar
  6. Estoy derramando lagrimones con la ópera. He empezado a imaginar cómo sería en el relato y ya sí que no he podido aguantarme. ;_;

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que Nessun dorma.... es mucha canción.

      Ay.

      Un besote, Euterpe.

      Eliminar
  7. Me has roto un poquito el corazón... No tendrás por ahí un final feliz alternativo, ¿verdad?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro que sí. Salió, sí sonaba Nesun dorma. Él canturreaba la canción. Ella lo sorprende por la espalda, a él se le cae la sartén y se quedan sin tostadas francesas, pero no importa, porque se tienen el uno al otro.

      ¿qué te parece?

      ¡Besos!

      Eliminar
  8. Pero qué bonito... Por cierto, me has dado una idea para dejarle al Pequeño, porque yo también me voy temprano los domingos a trabajar ;)
    Besos!

    ResponderEliminar
  9. Digo bu, hoy toca uno romántico pero no xDDDDDD
    Nos dejas con el morro torcido jajaja
    Casi prefería que lo hubiese sido :P es broma xDD
    Me ha gustado mucho ♥ aunque sea triste pero es algo que puede pasar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajajaja Nunca llueve a gusto de todos, yo qué sé XDDD

      Me alegro, guapa. :)

      ¡Besos!

      Eliminar

¡Adelante! Deja tu retal :)

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...