martes, 4 de agosto de 2015

Los putos...y lo que sigue.

Estoy traumatizada. Más. De vez en cuando me encuentro con cosas en el mundo que no me caben en la cabeza, y eso que yo de cabeza no ando precisamente corta. Y claro, con la obsesión que tengo yo de entender las cosas (o intentarlo) se me forma un quiste cerebral que deriva en algo parecido a un trauma. 

Por ejemplo, lo que me vi hace unos días. Desde entonces, de tanto en tanto, me viene de nuevo a la cabeza y me deja tan desconcertada como la primera vez. 

Resulta que estábamos Jack y yo en un centro comercial haciendo tiempo antes de que empezara Ant-Man (reseña próximamente xD) viendo un puestecito muy frikilondrio y molón. Estábamos mirando, en concreto, las chapas. Es que yo soy muy de chapas. O lo era. En cualquier caso, me gustan. No me compré ninguna no solo porque eran un poco caras, sino también porque habría sido incapaz de decidirme. Suslujuro.

Total, que ahí estábamos, mirando el expositor, cuando llegan tres putos niños pequeños, edades estimadas 9, 7, 5, respectivamente.  Rubísimos, blanquísimos, playerísimos, turistísimos. Y se ponen a movernos el expositor, que era de los que se giran. Sí, justo el nuestro. Había tres más, pero querían ver el nuestro. Tócate los... turistas. Cuando les conté la anécdota a mis amigas me dijeron que no me justificase, así que me salto el rollo ese de que no soy una odia niños, que me parecen simplemente personas, y que aunque tolero a la mayoría también hay niños -como adultos- que me tocan los ovarios y eso que van por dentro. Así que podéis llamarme infantil, pero lancé a la cabecilla del grupo una mirada asesina que no surtió ningún efecto: siguió girando el expositor. "¿Sí? -pensé- Pues tú serás más rubia, más blanca, más playera y más turista que yo, pero no vas a tener más fuerza". Así que me aferré al expositor como si la vida me fuese en ello. Hasta que pensé que mi edad mental había retrocedido lo suficiente como para, al hacer la media con la edad física, privarme (sobradamente) del derecho a conducir, beber alcohol y otras cosas similares. Y paré. Y la niña paró al mismo tiempo. No sé con qué haría ella la media. 

La alegre compañía de putos niños se dirigió hacia la dependienta, que andaba por allí con más ojos que una cuba de sardinas (robar una chapa de esos expositores debe de ser muy fácil) y, por señas, pues no hablaban ni papa de español, le indicaron lo que querían comprar. La dependienta los miró perdonándoles la vida, pues la verdad, tres putos críos solos en un puesto lleno de chuminadas no dan mucha seguridad económica. Vamos, que los mercados se habrían llevado las manos a la cabeza con la escena. Total, que la dependienta, también por señas, les preguntó si tenían dinero. Y entonces es cuando yo descubrí que la niña no solo era más rubia, blanca, playera y turista que yo. También era más rica. 

Me hubiese gustado que hubieseis visto mi cara (o más bien no) cuando la niña abrió su monederito de goma y sacó UN PUTO BILLETE DE 100 EUROS. Sí, de los verdes. Sí, lo vi bien. Pero, ¡ojo!, que al hermanito (o primo o lo que fuese) mediano pude entreverle el color de un billete de 50 euros. No sé si llevaría uno o dos. Ni idea. Lo que sí sé es que salió de allí con una chapa en la mano y agitando el fajo de billetes del cambio con la otra. 

Ante esa visión Jack tuvo que sacarme de allí a rastras mientras intentaba contener mis espasmos y mis gritos nos marchamos de allí con calma pero cierto desconcierto. Y tal.  Porque oye, a lo mejor es normal que tres enanos de esas edades vayan por un centro comercial con cien euros en el monedero. Por qué no va a ser normal. (Mis padres me deben un montón de pagas de esas, me temo).

Pero todavía no acaba la historia. Qué va. Seguimos paseando y llegamos a una zona desierta justo donde hay una tienda Claire's. ¿Y quién hay dentro? Los putos niños de antes. Porque bueno, los niños pequeños que van por los centros comerciales con cien euros en el monedero tienden a gastárselos en cosas útiles y a poner lo que sobra en un plan de estudios, pero estos en concreto estaban comprando chorradas. Y claro, ahí nos dimos cuenta de que no había nadie vigilándolos de cerca. Ni a una distancia intermedia. Ni de lejos. Ni en ninguna parte. Estaban solos en la tienda y no había nadie en ese pasillo. Por lo tanto, a la pregunta sobre quién cojones da a unos niños de esas edades esas cantidades de dinero para gastar a su libre albedrío podemos añadir la de dónde coño estaban los putos padres. Así, sin tachar ni nada. Porque a lo mejor, no sé, pudiera ser, que ellos fuesen los responsables de los niños. Que ya digo, a lo mejor estoy diciendo una tontería.
 
No hay más preguntas, señoría. O sí, pero ya paro, que no entiendo nada.

20 comentarios :

  1. El del billete de 50 (posteriormente fardo de billetes del cambio agitando en mano alegremente) era el menor de los tres. Como dices tu, unos cinco añejos. Buenas pagas se gastan los belgas-franceses ricachos con sus vástagos, pardiez! A mis taitantos son contadas las veces que me he visto con tales montantes en mis manos (snif snif)...

    Mejor no pensarlo mucho, porque tengo la vesícula como el saco de un cantero y sabe dios lo que lo que tal incremento de bilis le haría XP


    Putos niños, coño...




    Te amo, Coquito <3

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    1. Maldigamos a los padres, que creo que viene más al caso. Me he confundido. Pensaba que era el mediano. Pues mejor me lo pones XDDDDDD ¿A esas edades saben contar hasta 50?

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  2. Hay niños que ya apuntan maneras... los amos del mundo de hoy en día, ¿cómo debieron ser de pequeñines? Habría que verlos. Pero yo creo que ya tenían ciertos tics.
    ¡Un abrazo! Grandísima noticia a tus lectores que hayas vuelto después de estos días :)

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    1. No sé. A lo mejor eran mendrugos insignificantes. Pero el dinero anima mucho xD

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  3. Oye... ¿Y los billetes de los nenes eran de verdad? Porque me huele "timo-de-la-estampita" que no veas... Niños rubitos y angelicales (¿turistas? ¿pequeños delincuentes?), sin "padres" a la vista, con billetes grandes (¿falsos?), gastando en cosas pequeñas/baratas (chapas, Claire's) y llevándose una buena cantidad de dinero en metálico (y de verdad) como vueltas...
    No sé... Llámame neurótica.

    ¡Besotes y rebienvenida!

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    1. Y para esto sirve un blog. En lugar de la hipótesis de los putos padres, ahora tengo, además, la hipótesis de los putos peores padres. Interesante. No se me había ocurrido, pero no lo descarto, ahora que lo dices.

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  4. ¡Ay, Bettie... qué alegría levantarse un martes de vacaciones, desayunar tranquilamente delante del ordenador y encontrar un nuevo post tuyo!...

    Ojiplática me he quedado. Ya me puso de mala leche leer lo del expositor (no soporto a los niños maleducados) y el que no hubiese ningún adulto con ellos... pero ¡lo de los billetes!... a mí tampoco me entra en la cabeza. ..
    No me quiero imaginar cómo serán esos niños de adultos, pero, pensándolo bien, me dan pena esos enanos... Y sus padres les diría cuatro cosas

    En fin... que me encanta que hayas vuelto.

    Un besote

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    1. Hoooola, guapísima :D

      Pues sí, es para cantarles las cuarenta. Varias veces.

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  5. Pues yo he pensado lo mismito que Carlota... ¿La de la tienda verificó el billete? Sobre todo por el temita de ir solos y tal...

    De todos modos, si no fuera así, yo lo siento, pero les venía bien que les robasen la pasta, para ver si aprendían (ellos y sus padres, o algo...).

    Últimamente me ponen... ¡ufff! ¡cómo me ponen los críos! Y eso que ahora no hay ni colegio, ni fútbol al lado de mi casa...

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    1. No lo sé. Supongo que lo verificaría, vamos. Pero si era falso, a la de la tienda friki se lo colaron mucho. A la de Claire's ya no lo sé.

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  6. Yo he pensado también lo mismo que Carlota y Papish, a las compis de mi hermana, en la tienda donde trabaja, se les presentó un tío vestido en plan super pijo y les dió un billetazo de estos que no hemos visto nunca en toda nuestra vida. Cuando fueron al banco resultó ser un billete falso y el tío se había quedado con todo el dinero del cambio...

    Si fuera así, la verdad es que aún daría más rabia, encima de hijos de puta, estafadores.

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    1. Ya te digo. Y esos padres que mandan a sus hijos a delinquir se merecerían una medalla. Pero que apriete bastante en el cuello y eso.

      O_O

      No descarto lo de la estafa. Pero tampoco lo de los padres absolutamente ineptos. El mundo es un lugar muy loco.

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  7. Bieeeen, Bettie ha vuelto ♥
    Espero que te lo hayas pasado muy muy bien ^___^
    Se te nota la crispación en la redacción jajaja
    A mí me da mucha rabia estar mirando una cosa de un expositor que gira y que venga otra persona a moverlo como si no hubiese nadie más ahí... ¬¬ que vale, que pueden mirar también pero un poco de consideración. Ya encima siendo niños pequeños dices pero qué!?
    Yo también hubiera pensado eso, de que no llevaban dinero. Flipa con las criaturas, que llevan más dinero que yo cuando voy a comprar xD
    Y sin rastro de los padres, tela.... muy jóvenes me parecen para ir solos y encima a comprar con ese dinero encima.
    Lo de la estafa no había caído hasta leer el comentario de Carlota, pero podría ser.

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    1. No somos malpensadas, Lansy. O no lo suficiente XD

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  8. Me da cosa tener que ver estas cosas cuando de pequeña ya me sentía afortunada por tener un euro para chuches (?).

    Creo que me he quedado igual de traumatizada que tú...

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  9. Lo primero, me alegro de que estés de vuelta :)

    Lo segundo, que que pena de críos. Al principio he sentido rabia: he pensado en cómo tengo que explicarles a los míos que el dinero es "finito" y que todo no se puede tener, y me imaginaba a los mocosos con ese dineral (para mí es un dineral) y me subía unnoséqué... Luego he pasado a la fase de "cuando ellos son así, mejor no pienso en los padres"... porque me vienen unas ganas de comenzar a decir barbaridades...

    Que asco de mundo, que mal repartido que está...

    Lo dicho, que me alegro que estés de vuelta ;)

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    1. Jajaja, lo de que el dinero es finito me ha encantado... xD

      Pero sí, es un dineral. Una barbaridad en cualquier caso.

      :) Gracias por la bienvenida

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