martes, 11 de agosto de 2015

Cosas de mujeres.

Ayer, desde la cuenta de Twitter de Shekena Darkwood llegué a la de otra chica que estaba retuiteando historias de acoso y abuso a mujeres, especialmente a niñas y jóvenes y, también especialmente, en espacios públicos. Podéis encontrar un resumen en este artículo, o ir a su cuenta de Twitter para leer y llorar.  

La intención de esta chica era visibilizar situaciones tristemente cotidianas que vivimos las mujeres. Algo similar intentó hacerse con el proyecto Everyday Sexism, que en español está parado desde hace tiempo, pero que sigue vivo en inglés

Me parecen fundamentales estas iniciativas porque visibilizan comportamientos que no son tolerables, pero que se toleran. Yo lo sé porque he andado ese camino. Yo, como adolescente y joven, creía que ciertos comportamientos eran normales, que no tenía sentido quejarme de ellos. Ahora, claro, me doy bofetadas mentales, pero la realidad es que no es tan fácil asumir que ciertas cosas, simplemente, no están bien cuando por todas partes nos llega el mensaje contrario. No hablo, por supuesto, de casos extremos, como puede ser una violación, sino de cuestiones mucho más cotidianas que se toman a veces, incluso, como una broma, como un motivo de risa: increpar a mujeres por la calle (con más o menos gusto) o cortarles el paso, tocamientos o rozamientos en el transporte público, observaciones lascivas sobre el físico de mujeres (e incluso de niñas), ... Cosas así parecen una tontería, parecen no ser "para tanto". Se les resta importancia. Y por eso, cuando te pasan, aunque te sientes rara, mal, no sabes cómo reaccionar. 

Lo triste, lo verdaderamente descorazonador, es que la inmensísima mayoría (por no decir todas) las mujeres han sufrido situaciones de este tipo. También es cierto que muchas no lo ven como algo negativo (a veces como un hecho neutro), o que no lo identificarían como machismo. Pero es algo que pasa con cuestiones más duras, como la violación: no es violación si lo hace tu novio, no es violación si te emborrachas, no es violación si no quieres pero acabas cediendo,... Y sí, si no quieres, es violación. Punto. Así que, si con algo así todavía hay quien no lo tiene claro (hoy he leído en Twitter a un "iluminao" que preguntaba, en serio, si nos quejaríamos si nos violase un tío muy bueno), hablar de tocamientos furtivos o de comentarios es entrar ya en el feminazismo histérico. Así que no se habla de ello, por lo tanto las chicas no lo identifican como machismo o como algo a lo que resistirse, y estamos en las mismas. 

Yo tango historias de estas, muchas. Desde algunas gravísimas hasta las típicas que tenemos que sufrir cada día (y no por ello menos molestas). Aquí un breve recopilatorio.

  • Cuando tenía 16 años estaba en la puerta de una discoteca con amigas. Un tipo que tenía, por lo menos, 15 años más que yo, se acercó a nuestro grupo y, sin mediar más palabra, acercó su cara a mis pechos y sentenció: "Parece que tienes el pecho cargado".  
  • El primer chico con el que medio-salí me dijo que si no le dejaba follarme, cuál era la razón para aguantarme. Así tal cual. 
  • Viviendo en Valencia la cosa se multplicó. Una noche, volviendo de fiesta, un chico se acercó a mí (muy educadamente, eso es cierto), a pedirme la hora. Cuando le contesté empezó a acercarse, a ofrecerse a invitarme a cosas, a seguir la fiesta. Yo me negué, quería irme a casa y aquel tipo era un desconocido total. Me siguió, negándose a irse. Estuve dando rodeos por el barrio, porque tenía miedo y no quería que viese dónde vivía. Al final solo accedió a irse cuando le di un número de teléfono. Falso. (Lo siento si ese número existía y pertenecía a alguien). Fijaos si era estúpida que, a pesar de lo violenta que me sentí, lo interpreté como un halago en aquel momento.
  • Lo de los rodeos fue, ahora lo recuerdo, porque un tipo se dedicó durante una semana a esperar enfrente del portal de mi edificio a las 8 de la mañana, cuando yo salía para clase. Yo lo había visto, pero pensaba que estaba esperando el bus o a saber (había una parada cerquita de la puerta). Un día se dirigió a mí y me dijo que estaba enamorado de mí, que quería casarse conmigo y no se qué movidas. Eché a correr. Me esperó dos días más, pero en la acera de enfrente. Después desapareció. Aún así, pasé un par de meses muerta de miedo cuando entraba a casa, temiendo que estuviese dentro del portal o cosas así. 
  • Por la calle me han increpado un montón de veces. Una noche, volviendo a casa también, unos chicos pararon en un semáforo y me pidieron que me acercase. Lo hice, creyendo que iban a pedirme alguna indicación (soy así de estúpida y confiada, o lo era). Me dijeron que si me iba con ellos a dar una vuelta, que me iban a hacer pasar "un buen rato". Me alejé, cabreada y asustada, y entonces me insultaron a voz en grito: "Puta gorda, qué te has creído. Con menos culo también se caga, ¿sabes? Si te pensabas que te íbamos a hacer algo, lo llevas claro. Ni borrachos te tocamos, gorda de mierda". Y así hasta que me alejé. Mientras cruzaba el paso de cebra, delante de su coche, temía que me atropellasen, o que me cogiesen y me metiesen a su coche por la fuerza. 
  • También varias veces, estando en la barra de un pub o en una discoteca me han ofrecido invitarme a algo (un chupito o una cerveza o un cubata) a cambio de favores sexuales. Uno lo hizo, directamente, cogiéndome el culo. 
Podría seguir. Y podría añadir alguna cosa más fuerte. Pero creo que sirve como ejemplo ilustrativo. Espero, de veras que lo espero, que eduquéis a vuestras hijas y a vuestros hijos acerca de estas situaciones.  A ellas, que les enseñéis que no es tolerable, que no es un halago que te toqueteen, que no tienen que aguantarlo y que no tienen la culpa. A ellos, que les enseñéis a acercarse a las mujeres tratándolas como personas (con sus preferencias, su voluntad, su opinión, sus derechos, dignas de respeto y todas esas cosas).

Hace poco alguien hablaba del feminicidio (término con el que el gobierno mexicano se refiere a los crímenes de Ciudad Juárez) y decía que era una tontería: "son asesinatos, sin más, no es importante que sean mujeres". ¿Ah, no? ¿No es relevante que las víctimas sean mujeres? Pues me decía que no. Entonces le pregunté (era un hombre) si él había tenido miedo de que lo violasen al ir por la calle. "Pues hombre...", contestó. 

Pues eso. 

19 comentarios :

  1. A mí también me pasó un caso que describes. Cuando yo estaba en 2º de bachillerato un chico que vive en mi calle se encaprichó conmigo. Me esperaba en su portal o salía a un parque cercano a decirme que se había enamorado de mí y que quería casarse conmigo. Me puse tan nerviosa que cambié la ruta para ir a casa, hasta que descubrió por donde me iba, hasta que un día lo mandé a la mierda a gritos y hasta hoy. Fue agobiante total. Un beso!

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    1. Fíjate. No es para nada una situación agradable.

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  2. Creo que todas hemos vivido casos parecidos. Yo tengo hijos, y estoy intentando educarles en el respeto a las mujeres. Les hablo de cosas así cuando surge, cuando hay alguna cosa cercana. Siempre les he hablado de que la superioridad en fuerza de los chicos hace que las mujeres se sientan intimidadas si ellos se muestran mínimamente violentos, que nunca se pega, pero mucho menos a una chica. Que no se habla mal de una chica que en algún momento te gustó y luego no fue bien, que no se habla mal de una chica porque no te haga caso, que a las chicas se las tiene que respetar y tratar bien. No sé, no se sabe cómo van a actuar luego los niños, pero el otro día, sin ir más lejos, uno de la pandilla de mi hijo dijo por lo bajo que unas chicas eran unas zorras. Yo estaba cerca, en la piscina, y le oí. Su padre oyó l expresión y sonrió entre dientes. Mi hijo le dijo que no las conocía de nada, que no hablara sin saber... Y cuando legó a casa me dijo que ese chaval era un idiota. Trece años y calificas a unas chicas a las que conoces de vista de zorras. Así nos va luego.

    En fin, hoy ya me tocó rollo.

    Besos.

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    1. Luego hay veces que dudan que sea una cuestión de educación, pero si el crío dice eso y el padre sonríe entre dientes, ¿cuál es el mensaje?

      Qué diferente la reacción de tu hijo. Bravo.

      Me gustan tus rollos, profe.

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    2. Ro, pedazo reacción la de tu hijo... ¡Os aplaudo con ganas! Si más familias educasen como vosotros, otro gallo cantaría...

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    3. Todo, creo, cada vez más, es cuestión de genética,por un lado, y de educación, por otro, y a veces las dos cosas acaban siendo parecidas...

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Obviamente no puedo añadir demasiado al tema. Lo mas parecido que me ha pasado fue con unos trece años. Estaba sentado en la calle y un hombre mayor se sentó a mi lado y comenzó a hablar conmigo. No tardo mucho en preguntarme si me gustaba ir a la playa con mis amigos y nosequé mas zarandajas. Yo le respondía con monosílabos, pero con educación al tratarse de una persona mayor, pero al final el tipo ya empezó a sobetearme el brazo mientras me mostraba su erección por encima del pantalón...

      En ese momento le aparté la mano de un manotazo y le enseñé el puño y el tipo se fue bastante rápido...

      Otra vez una mujer de mediana edad que venía andando en dirección contraria a mi me agarro el paquete y siguió andando.

      Eso es lo mas parecido que me ha pasado a mi, aunque supongo que toda comparación es odiosa.


      Dicho esto, solo me resta citar una vez mas a Robert E. Howard

      "Los hombres civilizados son menos amables que los salvajes porque saben que pueden ser más descorteses sin correr el riesgo de que les partan la cabeza."

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    2. Lo de la mujer, te digo, me quedé picuetuel cuando me lo contaste. Lo del hombre mayor es un poco lo mismo: se intenta aprovechar de alguien más débil (supuestamente). El problema es que todo el mundo se escandaliza con eso, y no tanto cuando a una chica le soban el culo en el metro, o a una camarera le meten mano mientras trabaja, o...

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  4. Pues sí, me temo que todas hemos vivido situaciones de ese tipo. Unas más fuertes y otras menos, pero que dejan mal sabor de boca..
    Recuerdo una ocasión; tendría 16 o 17 años. Había ido a una fiesta en un piso de estudiantes. Mi prima me presentó a un amigo suyo. Al cabo de una hora, más o menos, fue a decirle: -Tu prima es una borde, me ha dado una ostia... - ¿Por qué?- dice ella. - Porque le he tocado el culo...
    El caso fue que, estando yo en la cocina, vino por detrás y me agarró una cacha, ¡por debajo de la falda! (yo llevaba una falda corta con vuelo) y yo, ni corta ni perezosa, me di la vuelta y le di un bofetón. Y luego el tío dice que yo soy una borde... Es que...

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  5. Quiero creer que, como ahora hay campañas de sensibilización, y antes no, se mejorará en esto. Será muy lento, costará. Pero quiero creer que se irá a mejor.
    ¡Un abrazo!

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    1. Bueno, no creas que sobre estas cosas hay mucha sensibilización... Contra el maltrato físico sí, pero estas cosillas quedan así en el limbo de lo que "ha sido así toda la vida y tampoco es para tanto". Los cojones.

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  6. Bettie preciosa, es terrible tener que pasar por ciertas cosas... La verdad es que sí que ocurren, aunque a veces se disimulen. Incluso en ocasiones las propias chicas lo disimulan porque les da vergüenza o porque otras personas les dicen que son tonterías :(

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    1. Sí. Yo muchas no las he contado nunca y hasta no hace demasiado no era consciente de que tenían importancia. Simplemente pensaba que eran así, y ya.

      :(

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  7. Creo que TODAS hemos tenidos casos así, yo el que recuerdo con más asco fue cuando tenia 15/16 años, de fiesta por las Ramblas de barcelona con un grupito de amigas, un grupo de hombres (de origen árabe) se pusieron detrás nuestro y de repente noté como una mano me tocaba mis partes desde atrás (imagínate). Fue asqueroso.
    Por otro lado, es importante enseñar desde pequeños a los niños a decir que NO.
    Un beso!

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  8. Como hombre me avergüenzo de mi género cuando leo, escucho o veo actitudes como las que explicas. Es denigrante. Y lo peor es que la cura avanza muy poco a poco...

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