domingo, 1 de junio de 2014

Mapa de caminos.


Se cuenta que hace mucho tiempo, cuando el mundo era más nuevo e invitaba a correr aventuras, un joven abandonó su aldea natal en busca de fortuna. No había pasado aún la primera luna cuando encontró en una posada a un anciano solitario. 

- Acompáñame, joven -dijo, tendiéndole su plato-. Compartamos nuestras soledades- añadió, mientras llenaba un vaso de vino y se lo ofrecía. 

El joven aceptó porque estaba muerto de miedo y de tristeza: lo que había dejado atrás quedaba ya lejos y la neblina del futuro le impedía ver el horizonte. Una noche compartida no podía hacerle ningún daño.

Así, ambos comieron y bebieron en abundancia, casi sin mediar palabra. Cuando se encontraban satisfechos el anciano, mientras se palmeaba el voluminoso vientre, preguntó:

- ¿Hacia dónde te diriges, muchacho?

- Hacia el este. Viajo a Oriente en busca de fortuna -respondió el muchacho, aturdido por la embriaguez.

- Déjame acompañarte. Viajo hacia el Este, de vuelta a mi ciudad natal, de la que marché cuando tenía tu edad en busca de fortuna. Allí me espera mi retiro dorado. No te vendrá mal mi compañía, y mi experiencia podrá serte útil. 

El joven aceptó, convencido de que así sería. Pero puso una condición:

- No dejaré que me desvíes de mi camino, anciano, y no aminoraré mi marcha si no puedes seguir mis pasos. Puedes acompañarme teniendo eso presente.

El anciano asintió y durante meses acompañó al joven, compartió su comida y su camino. Presenció, en silencio, los intentos del joven por avanzar y sus correspondientes tropiezos, juzgándole en silencio. Una noche le oyó llorar. 

- ¿Qué te ocurre? -preguntó.

Y el joven, que seguía tan triste y asustado como el día que se conocieron, desgranó una a una sus penas y preocupaciones: que las monedas con las que partió estaban acabándose y él seguía lejos de encontrar un lugar donde establecerse, que en cada aldea se negaban a emplearle por ser un desconocido, que extrañaba a sus seres queridos, que temía no volver a verles nunca o, lo que es peor, volver a ellos como un fracasado.

El anciano esbozó una sonrisa beatífica, tranquila, entornó los ojos y le habló.

- En todos estos años he adquirido algo de sabiduría y puedo decirte con seguridad que pasará. Yo también tuve tu edad y encontré escollos en el camino, pero mírame hoy, los he superado y vuelvo rico y próspero a mi tierra. Esos que nombras son pequeños obstáculos en tu camino a la gloria.

El joven quedó perplejo unos instantes, hasta que consiguió juntar las palabras para responderle.

- No sabía que viajaba con un gran sabio. Es cierto que soy un muchacho y no sé casi nada del mundo, pero espero que sepas iluminarme. Dime, anciano: el hecho de que esos escollos fuesen pequeños, ¿hizo que pudieses seguir adelante sin superarlos?

- No. Tuve que buscar la manera de hacerlo.

- Ahá. Y el hecho de que yo me alimente de la esperanza de que mi vida será como la tuya y de que volveré rico y próspero a mi tierra natal, ¿cómo me ayuda a encontrar el modo de superar esos obstáculos?

- No... no te ayuda -respondió el anciano - Pero... quizá conocer mi camino pueda ayudarte en el tuyo...

- ¿Acaso recorro yo el mismo camino que tú recorriste en tu juventud? - dijo el joven.

- Sí, en cierto sentido. Han pasado muchos años, pero el camino es el mismo. Solo que en direcciones opuestas. 

- Quizá no debería replicar a un anciano tan sabio como vos pero, ¿no ves que recorrer un camino en direcciones opuestas es recorrer dos caminos distintos? Porque donde yo encuentre una subida, tu encontraste una bajada, y a la inversa. Además, el tiempo también cambia las cosas. Han sido innumerables las veces en las que te has detenido y, observando lo que nos rodeaba, has reconocido no recordar el paraje en el que nos encontrábamos, ¡tan cambiado lo encontrabas! ¿Acaso crees, de verdad, que el mapa de tu vida y tu condescendencia pueden serme útiles para dirigirme en mis días?

A la mañana siguiente, el joven se levantó y preparó su bestia de carga para reanudar su viaje y enfrentarse con sus propios errores y aciertos. El anciano se quedó sentado en una roca al borde del camino, consciente de que no podía seguir sus pasos.

***

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Antonio Machado
Proverbios y Cantares, XXIX



Hoy estoy... meditabunda
Y estoy escuchando... Si se callase el ruido - Ismael Serrano

15 comentarios :

  1. Interesante cuento. Y aunque tu digas que es una "chorrada", el final da que pensar. ¿Está sobrevalorada la experiencia? ¿Hasta que punto esa experiencia puede ser extrapolable a situaciones manifiestamente diferentes?

    Lo mismo soy yo, que soy medio-medio y me hago mas pajas mentales que otra cosa XP

    En cualquier cosa, un cuento muy interesante. Y bastante apañao para ponerselo en clase a los chavales, ¿por qué no? XD

    Telofiusoumach <3

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    1. "En cualquier caso".... U__U (¿será dislexia de verdad? XS)

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    2. ¿En qué clase? xDDD

      Ay, cuídate esa dislexia en diferido... :P jajaja

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  2. «Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas,...».

    Que los caminos sean distintos no quita que todo sea madera. Que sean de distintos árboles no quita que estén hechas de celulosa. Y tampoco se puede obviar que el consejo del anciano no estaba mal encaminado, ni creo que fuera a hacer mucho mal. Pero una cosa es aceptar su consejo, y otra obedecerlo ciegamente. Obediencia ciega y condescencia, de las cosas más repugnantes que existen.

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    1. Bueno, pero lo cierto es que tampoco era un consejo. No sé. A veces la gente menosprecia los problemas de otros. Y no dejan de ser problemas.

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    2. El problema termina siendo el equilibrio (o eso me parece). Muchas veces se sobrevalora la experiencia, pero tampoco hay que obviarla (entonces habría que quemar bastantes libros). Es como el tema del feminismo (no es el nombre exacto, mea culpa), de que algunas veces se sobredefiende a la mujer. Si, ocurre, pero no en todos los casos. Parecido a decir que todos los ateos son buenas o malas personas, o lo mismo de los que siguen una doctrina. Lo unico que puedo afirmar hasta ahora es que se puede decir con seguridad que "algunos" de lo que sea son X. No los metas a todos en el mismo saco, ni hables de proporciones.

      Bueno, para no liarme, acabo recomendando un libro (yo recomendar un libro teniendo cientos pendientes por leer, condescendencia ¿dónde?) que no he encontrado en el buscador de la página. Breve historia de la humanidad, de Félipez Fernández-Armesto. Si llevamos unos cuantos miles de años siguiente una fórmula que parece no funcionar, se puede probar otro, ¿no?.

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    3. Claro. Pero es que tampoco hay que tomarse un relato al pie de la letra. La experiencia previa de la humanidad es algo fundamental, aprendemos mucho de la experiencia de otros y escuchar a la gente con experiencia ayuda mucho. Pero el cuento no es más que una ficción que exagera algo para hacer una crítica. :P

      Apunto ese libro en pendientes :)

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  3. Bettie, este cuento me HA ENCANTADO. Y te doy mi palabra de que no lo digo para quedar bien. Aunque no sé si yo como lector estoy poniendo mi subjetiva intepretación (alejada de tu idea original), pero me parece que es un devolverle la misma moneda al Bucalysmo y al Coelhismo que tanto abunda (cito a estos dos autores porque son muy representativos, pero evidentemente me refiero a todo este rollo tan amplio). Me ha gustado mucho porque inviertes lo que uno se espera: que el anciano sabio del cuento siempre tiene razón porque tiene experiencia. Estoy con Jack, a veces la experiencia está sobrevalorada, porque el mundo y la vida son complejos. Tan complejos que a veces ni la experiencia es suficiente.
    Y muy pertinente el poema de Machado, "no hay camino, se hace camino al andar". Pero para algunos parece que los caminos sí están hechos de antemano, y si no los sabemos recorrer es que algo hacemos mal o no somos lo suficientemente listos. O eso interpreto yo.
    Sea como sea, gracias por compartir el cuento.
    Un saludo.

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    1. No te alejas, no. Para nada. No pensaba en el conejismo y el bucayismo en concreto, pero sí en esos caminos prefijados que parece que estamos obligados a seguir, a esos mapas que parece que quieren imponernos, cuando cada camino es distinto.

      De nada. Gracias por tu comentario :) Me alegro de que te haya gustado ^^

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    2. Jajaja. Conejismo. Ya sé que ha sido el corrector, pero me ha hecho mucha gracia.

      Besos.

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    3. Qué va Ro, si yo no gasto de eso XD Es un guiño totalmente intencionado a Carlota, :P Ella llama conejo a mr. Coelho xD

      Bettie anónima

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  4. Interesante. E interesante el cambio de registro. Aunque, no sé bien bien por qué, me he quedado con la sensación de que el párrafo final estaba incompleto, como si me faltase algo para ponerle el punto y final. Quizás era eso lo que buscabas...

    En todo caso, gracias por compartir estas pequeñas joyas ;)

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    1. No sé qué busco, pero me gusta saber lo que encontráis. Me maravilla :)

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  5. Me gusta, me gusta mucho el texto, me da qué pensar sobre ciertos consejos que a veces pretende dar la gente

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