viernes, 4 de octubre de 2013

Soy una mala hermana.

 Esta entrada debería haberse publicado ayer por la tarde, pero los truenos que comento al final se convirtieron en un tormentón, con granizo incluido, que causó algún que otro destrozo, principalmente pequeñas inundaciones. Bueno, algunas no tan pequeñas. También causó que se fuese la luz, y que, por tanto, se me apagase el PC (cosa que me pone de muy mala leche). Con buen criterio, y viendo la cantidad de aparato eléctrico que había anoche por los cielos, decidí no volverlo a encender. Y digo con buen criterio, porque la luz no paró de irse y volver desde las 9 de la noche hasta las 12 que me fui a dormir. Así que llega con retraso.

Por cierto, Gato lo pasó fatal anoche :/


No pasa nada, lo tengo asumido. Poco a poco me voy a ir dando cuenta de que soy una mala persona, lo veo venir. Pero mala, mala. Malísima.

Pero hoy en concreto quiero hablar de lo mala hermana que soy. 

Resulta que hermano pequeño, finalmente, se compra la casa. Es algo inminente. Inminentísimo. Vamos, que falta un tres i no res para que firmen la hipoteca y empiece a oler a azufre. Y ese será el principio de una nueva etapa en la vida de hermano pequeño: se mudará con cuñada a su nueva casa y empezarán a pelearse más en persona y menos por teléfono. Se dará cuenta de que nadie lo va a malcriar como su madre, que se come lo que hay para comer y en fin, otras muchas cosas. 

Y, aunque es un cambio grande, por todo lo que conlleva, yo no estoy preocupada. Sé que son cosas que hay que pasar y vivir, así que supongo que es lo que toca. Y también supongo que significa que hermano pequeño está dando un paso adelante en su relación de pareja. Y uno grande, porque si hay algo más indisoluble que el santo sacramento del matrimonio es el diabólico contrato de la hipoteca. Y bueno, quién sabe, a lo mejor la parejita se suma a la moda imperante en estos tiempos y en un tiempo relativamente corto voy de bodorrio. O de bautizo. O ambas cosas. Ya he soñado con estos acontecimientos, y mis sueños tienen algo de premonitorios. 

¡Que estoy muy loca! ¡Que sueño con el futuro!

Además, ni siquiera creo que le eche demasiado de menos. No me malinterpretéis, quiero a mi hermano. De hecho ahora mismo estoy haciendo tareas informáticas para él que podría hacer él mismo en su super PC que no sabe utilizar prácticamente porque no quiere aprender porque es infinitamente más cómodo que lo haga otro. Y no me cuesta trabajo. Y le valoro como persona. Es un hombre trabajador, incluso más de lo que le conviene, tiene un corazón sincero y te echa una mano aunque le suponga un gran sacrificio. Tiene un montón de amistades y con todo el mundo se lleva bien. Vamos, que no nos parecemos demasiado. No en vano, mi madre siempre me decía, desde que éramos pequeños: tú eres más lista pero tu hermano es más bueno. Y, ¡ey!, lo corroboro. Yo soy más erizo y todo eso. A mi hermano es más fácil quererle. Pero bueno, al fin y al cabo ya he pasado bastantes años separada de él y estoy acostumbrada. Además, se muda a un pueblo a 15 minutos en coche, así que le veré mucho más que cuando vivía en Valencia, con toda seguridad. No tengo motivos para preocuparme por eso tampoco.

Pero sí hay algo que me preocupa, y mucho: ¿Se llevará hermano pequeño a Gato? 


Teóricamente, Gato es la mascota de hermano pequeño. Cuñada se la regaló a él en Reyes. Pero en la práctica, Gato es la mascota de todos menos de él. A mi padre lo espera por la mañana en la puerta para darle los buenos días. A mi madre la persigue cuando sabe que le va a dar comida de lata. A mí me pide mimos de tanto en tanto y soy la única capaz de hacer que se tome la malta. Pero hermano pequeño no se implica demasiado con Gato. Dice siempre que es demasiado aburrido, demasiado pasota. 

Pero todas estas consideraciones no importan, Gato es suyo. Y si quiere llevárselo, se lo llevará. Y yo me quedaré muy triste, la verdad. No es que Gato sea extremadamente sociable -se parece a mí en eso-, ni demasiado mimoso. No hace muchísima compañía, qué va. Pero está ahí. Y es uno de mis entretenimientos. Poco a poco me he ido cargando gran parte de las tareas de Gato. Y realizarlas me satisface bastante. Y bueno...¡que le tengo cariño, jolín! 

Sin embargo, hay motivos para la esperanza. No solo que Gato y hermano pequeño no hayan congeniado mucho. Además está el problema que Gato tiene con cuñada. A pesar de ser ella la primera persona que le puso la mano encima, Gato no la puede ver, y mirad que tiene costumbre de verla. Basta con que mi cuñada entre por la puerta y Gato esté relativamente cerca para que se ponga a bufar y se erice como para saltar encima de ella en cualquier momento. No hay ninguna razón objetiva para que lo haga, de verdad. Ella nunca le ha hecho nada malo. Son manías de Gato, que tampoco está bien del todo de la cabeza gatuna. En cualquier caso, no creo que fuese demasiado agradable tener que pasar por eso día sí y día también en su propia casa, ¿verdad? ¿VERDAD?

A lo mejor debería dejar caer que si se llevan a Gato puedo desarrollar una especie de síndrome de Diógenes gatuno...



Os mantendré informadas.


PD: Acabo de bajar a por una cosa, y está empezando a tronar. ¡Deberíais haber visto como Gato ha corrido hacia mí pidiendo protección y mimos! Es que las tormentas -y los fuegos artificiales- le dan muchísimo miedo... Es un aprovechado y un oportunista, lo sé, pero...¡ains!

10 comentarios :

  1. Plataforma para que nada separe a Gato de Bettie... Los gatos son listos y saben a quién tienen que querer.

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    1. Gato tiene decidido que no tiene que querer a nadie. Quizá en otra vida le rompieron el corazón. Pero también sabe quien es débil y cede a sus chantajes emocionales. xDDD

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  2. Hermano pequeño, desde aquí te pedimos encarecidamente que no te lleves a Gato. Por lo menos yo te lo pido, que soy hermana gemela siamesa cerebral separad al nacer de tu hermana Bettie. Igual las dos estamos locas y tenemos sueños premonitorios, o creemos en los Diógenes de gatos, pero creo que el minino debe quedarse. A ver, hermano pequeño, llevo soñando con gatitos desde hace semanad y ya sé cómo quiero que se llame el mío cuando lo tenga (será Desmond o Hurley, no sé), así que creo que es una señal. Por otra parte, aunque me ha sorprendido tu decisión y tu juventud, espero que disfrutes de la nueva etapa :)

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    1. Jajaja. Llegado el momento le trasladaré a hermano pequeño tus argumentos. Al fin y al cabo es medio hermano pequeño tuyo, también XDDDD

      Los gatitos son amor. Adopta un gatito <3 jaja

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  3. Hermano pequeño, yo soy mayor que vosotros dos, no te lleves a Gato.

    YA ESTÁ.





    No, no, no, está. Gato tiene que quedarse con Bettie, los rayos fueron premonitorios, es su destino: Gattie

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  4. Aprovecha que eres muy mala para raptar a Gato, pide un rescate impagable y quedateló.
    De verdad, que me he reído con la historia. Y sobre todo con el Gif de Iker. ¡¡qué bueno!!

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    1. JAJAJAJA. Iker es mucho Iker. O Friker, como le llamamos Jack y yo XDDD

      Gato no es muy secuestrable, es ninja, pero oye, puedo intentarlo xD

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  5. Leí esta entrada ya hace días pero pasé fugazmente sin comentar xD
    Se sabe algo ya o todavía no?
    Espero que no se lo lleve >.<
    me escojoné viva con lo de los gatos al final jajajaja

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    1. Hermano ya tiene la casa en su poder, pero de Gato no se ha dicho nada. ¡JUM! xD

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