jueves, 17 de octubre de 2013

Incomunicable

Dice Karl Jaspers que una de las señales de que el hombre filosofa originariamente son las preguntas de los niños. Las que hacen, o las que se hacen, lo mismo da. Así que no sé si lo mío era una señal de mi porvenir o una de esas señales de que todo ser humano tiene algo de filósofo hasta que aprende a reprimirlo. El caso es que yo, de pequeña, tenía pensamientos muy profundos. Sobre la muerte incluso. Suerte que yo era más de preguntarme a mí misma que de decir las cosas en voz alta. Si no, seguramente habría acabado siendo carne de psicólogo infantil o similar. 

Uno de los problemas que me atormentaban más era el de la insuficiencia del lenguaje. Está claro que cuando yo tenía 6 años y pensaba en estas cosas no me refería a ellas así. A mí me preocupaba cómo decir algunas cosas para las que no encontraba palabras. Cómo explicar cosas que no sabía explicar. Vaya preocupación para una niña pequeña, ¿verdad?

Al principio pensé que era cuestión de que no sabía la suficientes palabras. De que tenía muy poco vocabulario. Poco a poco -o mucho a mucho- aprendía palabras nuevas y me daba cuenta de que podía explicarme mejor. Estaba entusiasmada, pues parecía que mi problema se resolvía. Nada más lejos de la realidad. Con el tiempo me di cuenta de que no era una cuestión de cantidad de palabras ni de calidad de las mismas. 

Ese problema me ha acompañado toda mi vida. Me ha frustrado tremendamente y me ha llegado a obsesionar el hecho de no estarme explicando como yo querría porque me faltan las palabras.  Durante la carrera los problemas relacionados con las limitaciones del lenguaje -su insuficiencia, su intraducibilidad, etc.- me fascinaban. Pero nunca llegué a encontrar una solución a mi problema. Creo que sí encontré una respuesta, para mí una triste respuesta: hay cosas incomunicables. 

No solo lingüísticamente, porque a veces el lenguaje no es la mejor manera de comunicar algo, pero también lingüísticamente. Por más que nos empeñamos hay cosas que no podemos decir. A veces pensamos que no sabemos, pero no, no lo creo. Hay cosas que no se pueden decir.  Hay un abismo comunicativo que no podemos salvar.

Ese abismo nos aisla un poco. A veces nos hace sentir solos. Sobre todo cuando lo que queremos comunicar nos parece importante. Todos podemos hablar de qué tal nuestro día en el trabajo -si lo tenemos-, de qué hemos hecho, de qué nos parece la última moda estúpida que haya salido o de planes de futuro. Pero lo que nos parece más importante es realmente difícil de explicar. Y, como consecuencia de ello, es realmente difícil de entender.

Últimamente me pasa más. Mis ideas, mis sentimientos, mis sensaciones, están enmarañados. Yo misma los percibo como tremendamente angustiosos y complejos. Y los he intentado comunicar, lo he intentado de mil maneras, y acabo más angustiada y frustrada. Por suerte, o por desgracia, el abismo no siempre es igual de grande. Hay personas con la que es más fácil comunicarse. Supongo que es una cuestión de poner no solo los oídos en la conversación, sino los cinco sentidos y, además, una buena dosis de empatía. Creo que es ahí dónde está la diferencia. El refranero dice que a buen entendedor pocas palabras bastan. Puede que eso de ser un buen entendedor dependa de la empatía que uno tiene.

¿Y cómo aprendemos empatía? Pues a las bravas. La empatía se aprende al vivir.  Al gozar, al sufrir, al pasar dificultades y buenos momentos. No todos pasamos por lo mismo, está claro, y no a todos las experiencias nos hacen empatizar igual. Hay quien tiene una capacidad gigantesca de extrapolar sus vivencias para empatizar con los demás. Y hay quien no tiene esa capacidad. 

Pero por mucho que empaticemos el abismo sigue ahí.  ¿Cómo se explica qué siente uno cuando lo sacan de su casa? ¿Cómo se explica lo que se siente al tener que elegir entre comer o medicarse? ¿Cómo se explica la desesperanza de una persona que cree que la vida ya le ha dado todo lo bueno que podía darle? ¿Cómo se hace entender a la gente que alguien se quiere rendir? ¿Cómo se explican sentimientos que no se abarcan con palabras como desesperación, indignación, frustración, tristeza, ...? Y no solo eso, ¿cómo se entiende? No solo me frustra no poder explicar a la gente lo que hay en mi corazón y en mi cabeza. Me preocupa y me frustra no poder entender del todo lo que hay en el corazón y cabeza de los demás, de mis semejantes. Me preocupa y angustia que ellos se sientan tan solos como yo me siento a veces. Tan abandonados en su lado del abismo.

Ya os lo decía. Siempre le he dado muchas vueltas a este tema. Pero últimamente mucho más que de costumbre. Y la conclusión sigue siendo la misma. Hay cosas incomunicables.

16 comentarios :

  1. Y conforme lo explicas o intentas explicarlo ¿te vas liando más porque saltas de un tema a otro y al final dice cosas que no son realmente las que querías decir?
    Es inevitable, nos sentimos así todos aunque no todos sepamos expresarlo de la forma que tú lo has hecho aquí. Es metacomunicación, metalenguaje, metapensamiento... Es complicado, como las preguntas que todos nos hemos hecho de "¿cómo sé que el color que yo veo es en realidad el mismo color que ven los demás?"
    La gente "normal" pasa por estas fases de preguntas sin respuesta y se van complicando con la edad, supongo. La gente egoísta y no empática a lo mejor no pasa por lo mismo, o a lo mejor sí pero a otros ritmos. La gente amoral no sé cómo coño pensará, lo que está claro es que son incapaces de entender eso que ahí describes...

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    1. Eso también me pasa, que me embrollo poniendo ejemplos, intentando aclarar y aclararme. Y nah, no resulta. Jo, las meta-cosas son un rollo. XD

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  2. Para que haya comunicación es conveniente tener un comunicador y sobretodo a alguien dispuesto a recibir eso que se quiere comunicar y no tiene por qué ser con palabras, hay veces en las que las palabras o sobran o sencillamente son insuficientes, porque desde cierto punto de vista los lenguajes humanos no dejan de ser una invención, una herramienta (de comunicación), algo útil, como un ordenador o un coche... útil hasta que deja de serlo y se convierte en otra cosa...

    Me imagino que se por donde vas...

    Yo he desistido (ya hace tiempo) de intentar que los que me rodean (en la "casa de los locos") entiendan que es lo que siento.

    Se que ellos no lo van a entender. Se que no es problema mío, sino de ellos. Es duro, pero bueno... la vida es dura. Y no todo el mundo tiene el mismo nivel de empatía.


    Si te sirve de consuelo, mis cinco sentidos (un poco reguleros, pero a tope contigo XP) y sobretodo mi corazón están abiertos 24horas 365 días al año solo para ti.

    Siento todo esto, cariño, de verdad. Ojalá "cambie pronto el viento"...


    Te quiero muchísimo, Beatriz. <3

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  3. Tienes toda la razón: hay cosas tan personales y tan profundas que nopueden ser explicadas sólo con palabras; y que, desde luego, necesitan de alguien que se esfuerce en entenderlas.

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  4. Completamente de acuerdo contigo!!!! Para mi los sentimientos son inexplicables, porque muchas veces no es tristeza o alegría es álgo más profundo. Me encanta tu blog y tus entradas!!! Besitos

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    1. A veces hasta los pensamientos, las ideas, las convicciones, que solemos construir con conceptos, son imposibles de explicar. Así que los sentimientos, ¡ni te cuento!

      Gracias por venir, leer y comentar :)

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  5. yo no creo que cuestión de palabras, de lenguaje. Creo que es otra cosa. Creo que se trata de no saber expresar emociones, sentimientos, sensaciones, pero no porque nos falte lenguaje, hay mil maneras de decir algo con palabras y dudo que alguien como tú no sepa expresarlo.
    Pero quizá lo que no sepas es manifestar tus sentimientos, incluso reconocerlos tú misma. Si tú no eres capaz de saber donde nacen esas frustraciones, mal podrás contarlos. Por otro lado muchas personas no hemos sido educadas para expresar emociones, y mucho menos malas emociones, sino que nos han enseñado o hemos aprendido a callarlas, a guardarlas para nosotros y la dificultad de contarlo pasa,mucho más allá del lenguaje, en ser capaces de confiar en alguien, en ser capaces de sacar fuera lo que nos pesa dentro sin pensar que molestamos, que nuestros problemas no importan a nadie, sin darle importancia a que otros sufran por nosotros...
    No se, yo creo eso, que más que un problema de lenguaje, es un problema emocional.
    Yo esta semana pasada he tenido un mal momento con mi padre y, sabiendo muy bien lo que quiero decir, lo que pasa por mi cabeza, lo que siento, soy incapaz de hacerlo. Porque me da vergüenza expresar mis sentimientos, y mucho más a mi padre, que se lo calla todo y que cuando alguien expresa los suyos lo pasa mal, no le gusta...
    No se si te referirás a esto...Tú sabes que en la poesía casi siempre se encuentra la manera de decir casi cualquier cosa. Más poesía y menos economía.

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    1. Sí el problema no es solo decirlo, el problema es que además te entiendan. Yo puedo intentar poner palabras, o rima, a lo que pienso, siento o planeo. Pero que eso llegue a la persona que tengo enfrente, y que llegue tal y como yo quiero expresarlo, es muy complicado. Y hay veces que es casi imposible.

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  6. Completamente de acuerdo, y además hay personas que no entienden porque ponen a tus sentimientos una etiqueta, y eso me molesta todavía más. Me pasó la conversación diciendo: No es eso... Tampoco eso...
    Un beso.

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    1. Sí, a veces esa necesidad de simplificar una cosa... Y no, no es eso, ni eso otro. Es como que siempre se nos pierde algo importante, y cuando son cosas fundamentales, eso no nos gusta nada.

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  7. UY, a mí me pasa mucho así que echando mano de la empatía claro que te entiendo.

    Por mi cabecita a veces pasan cosas amoroso-afectivas que como soy incapaz de expresar de manera 'entendible' prefiero callarme. No tiene nada que ver con el hecho de que a veces se me cortocircuitan las neuronas, eso ya es... inexplicable :-P

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    1. Todas cortocircuitamos a veces, esto es otra cosa, jajaja :P

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  8. Con lo que cuentas me vino a la mente especialmente lo que yo he vivido con mi familia. Sí, por mucho que cuentes con las mejores palabras posibles, con gestos y expresiones, si el que escucha no lo quiere comprender ni ponerse en tu lugar... no entiende nada y acabas frustrado, porque encima te hacen sentir mal.
    El problema de la comunicación xDDD (justo lo estoy estudiando jajaja)
    Y sí, confirmo lo de que hay cosas incomunicables. Al final lo que queda es encontrar a alguien que lo entienda lo mejor posible :)

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    1. Pues mira, me quedo a gusto, porque parece que tú has entendido lo que quería decir a la perfección :P (o casi, que nunca se sabe, jajaja)

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