martes, 16 de octubre de 2012

El esfuerzo tiene premio: sigue intentándolo.

Todo está conectado. Y si no veréis como empiezo hablando este post del Premio Planeta y acabo hablando de mí (egocéntrica que es una).

Ayer se falló el Premio Planeta, el mejor dotado de narrativa en español (me he aprendido la coletilla de oírla en las noticias). El afortunado ganador ha sido Lorenzo Silva. Y la verdad, yo me alegro, aunque solo he leído un libro suyo, y de eso hace 8 años mínimo. 

El libro era "El cazador del desierto", y lo tuvimos que leer todos los alumnos de 4º de ESO en mi instituto. Era ese como podría haber sido otro. Pero no, fue ese. Y fue ese porque la actividad no se acababa al leer el libro. Resulta que el autor, sí, EL AUTOR, iba a venir a darnos una charleta. Así que más nos valía leernos el libro y hacer preguntas, nos decían los profesores con una mirada que denotaba cierto miedo: miedo a que el pobre Lorenzo Silva se fuese de allí deprimido porque nadie había leído su libro, o espantado por las tonterías que llegáramos a decirle. Esto, no sé para mis compañeros, pero para mí era todo un hito. ¡Iba a ver a un escritor en persona! (Ya os he contado otras veces que yo, desde pequeña, quería ser profesora y escritora...¡ay, cándida inocencia!). Recuerdo que, por aquel entonces, había empezado a trabar amistad con un compañero que también quería ser escritor. Andábamos los dos como pollo sin cabeza, atontaitos perdidos. Fue él el que me prestó su libro, después de leerlo, porque aquella actividad pilló a mis padres en un momento regular, y cuando pedí dinero a mi madre para el libro, me dijo con cara de pena: "¿No te lo puede dejar alguien?", lo cual ya lo decía todo.

El libro estaba bien, me gustó. Me pareció entretenido, y recordando el estilo aún hoy me pregunto por qué no he leído nada más del autor, como La flaqueza del bolchevique, por ejemplo (apuntado mentalmente). Me hizo fantasear en aquel momento con posibilidades que no iban a ocurrir, pero esa es una de las virtudes de las historias, ilusionarnos, aunque solo sea mientras navegamos por sus páginas. Y llegó el día de la charleta con el autor. Nos llevaron todos al salón de actos de la Casa de la Cultura del pueblo, y allí estábamos: los alumnos de 4º de ESO, nuestros respectivos profesores, el director y no recuerdo si el alcalde. Todo un acontecimiento, vaya. No recuerdo mucho de la charla, pero sí que un profesor le preguntó algo así como "¿De qué te sientes más orgulloso?", y él contestó que de haber conseguido entrevistar a Robe, de Extremoduro, persona que, para quien no lo sepa, no se deja -o dejaba, al menos- entrevistar fácilmente. Y entonces me pareció, de repente, un tío estupendo el Lorenzo Silva aquel: no era un estirado.

Total, que las preguntas brillaban por su ausencia. Los profesores intentaban rellenar con preguntas más o menos tontas, pero juraría que el escritor aguantó estoicamente sin poner cara de "¿Por qué a mí? ¿Por qué yo?". De repente, un momento de silencio prolongado en el que la incertidumbre empieza a hacerse incómoda. Compañeros que me miran y susurran "Pregunta, pregunta", temerosos de que, si no alargamos aquello, nos devuelvan a clase. Y entonces levanto la mano. Hago una pregunta larguilla. Le digo que me ha gustado el libro, pero que yo no quiero preguntar sobre el libro, sino sobre el oficio de escritor. Le pido algún consejo para las personas que, en un futuro, quieren dedicarse a escribir, un trabajo que no pinta demasiado bien ni da demasiadas garantías. No sé, supongo que lo formulé de una manera un tanto rimbombante, o algo, porque cuando acabé, mis compañeros estaban aplaudiéndome -aliviados por no tener que volver todavía a clase, supongo- y el escritor sonreía. Me felicitó por expresarme tan bien y me dio el consejo que había pedido. 

 
Me dijo, resumiendo, que cuando quieres algo hay que intentarlo. Que eso no quiere decir que nos vaya a salir bien, que el mundo de la escritura es duro -como todo hoy en día, añado yo- pero que un fracaso o un error, o las dificultades, no pueden hacernos abandonar, porque si no, simplemente no lo queríamos con suficiente fuerza. En definitiva: para conseguirlo, hay que intentarlo una y otra vez. Al final el esfuerzo, en muchas ocasiones, acaba teniendo premio.

Sonreí y le di las gracias. Otros compañeros, al acabar la charla, fueron a que les firmase su ejemplar del libro, pero yo, como no lo había comprado, me quedé sin él. Mala suerte. Así que por mi parte, ahí quedo la cosa.

Pero anoche, cuando supe que había sido él el ganador del Premio Planeta volvío a mi mente esta experiencia y decidí hacerla presente en mi día a día ahora, que es cuando más lo necesito. No para escribir, sino para vivir, para salir adelante con mis proyectos. En concreto, en este momento, con el de trabajar como profesora. Sé que lo quiero, así que tengo que intentarlo una y otra vez hasta que lo consiga, sin desfallecer. Todavía no sé si en esas, todavía hipotéticas, oposiciones de Mayo habrá alguna plaza de Filosofía, pero en algún momento tiene que ocurrir (sé que no es necesario, pero dejadme alguna esperanza, porfaplis). Y si no, en la privada. Y si no, algo inventaré. Y no voy a dejar de intentarlo, al menos no de momento. No mientras me queden ganas y fuerzas.

De momento intento mantener, mientras no haya otra cosa, una patita dentro de la enseñanza por medio de las clases particulares. Encontrar estudiantes que soliciten clases particulares de Filosofía es bastante complicado. Además, la gente suele esperar para buscar un profesor particular  última hora, un momento en el que ya no hay remedio: pasada la segunda evaluación con dos evaluaciones suspensas y la tercera camino de seguir el mismo destino fatal. Por eso, a estas alturas del curso no es muy común que yo tenga algún alumno/a (siempre han sido chicas, qué cosas). Pero, ¡mirad por dónde!, esta tarde tengo una clase particular. A ver qué tal. Ya tengo mi resumen del Libro II de la Ética a Nicómaco preparado, y la teoría de Aristóteles más fresca que una lechuga en mi cabeza. Y algunos nervios, como siempre que tengo una potencial alumna.

Lo último, para ti, que estás leyendo: sigue intentándolo.

14 comentarios :

  1. Siempre, siempre intentarlo :)

    Lo que yo hubiera dado porque algún escritor nos visitara

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    1. La verdad es que fue bastante chulo. Supongo que sería algún chanchullo con la editorial o algo así, en plan, "si ponéis este libro como lectura obligatoria, os traemos un día al autor". No sé. Pero estuvo chulo :D

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  2. me apunto el consejo cómo si me lo dieras a mí.muy bonito recuerdo

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  3. qué chula la anecdota. Yo si me he leído algún libro más de Silva, y me gusta mucho. Me ha alegrado que le hayan dado el planeta, aunque desconfío de "la objetividad" del premio. en este caso, coincido con el jurado.
    Creo que el consejo es magnífico y real. Es verdad que el esfuerzo tiene recompensa, aunque sepamos de personas que no han dado un palo al agua y están donde nosotros quisieramos...pero es verdad que para los "mortales de a pie que no nacimos con el don de la PUTA SUERTE el esfuerzo suele venir con recompensa".
    Oye, me alegro por esa alumna particular. Yo ni eso......Claro que también es cierto que de momento no me estoy esforzando nada de nada. A ver si me pongo las pilas.

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    1. Bueno, no me da tanta rabia los que sin esforzarse llegan como los que se esfuerzan y acaban sin llegar. Eso me da más rabia.

      Bueno, lo de la alumna particular, pues es más por no perder el contacto con la enseñanza, de alguna manera, porque los beneficios económicos que me reporta son pocos, y pierdo una tarde entera prácticamente XD Pero me gusta, hija, qué vamos a hacerle.

      Ánimo Perri. Leí que el gobierno de CLM está intentando convencer al de Murcia para que convoque opos este año ^^

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  4. Jo ese libro lo leí yo también jajaja pero ni me acuerdo xD
    A nosotros nos venían más a menudo escritores, pero como no me gustaba nada la lectura pues pasaba del tema T_T me matas xD
    Me alegro por tu alumna! ;) aunque no te reporte mucho dinero, quieras que no te abre las puertas a más posibles alumnos y además esa experiencia y esa felicidad de hacer lo que te gusta ^^

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    1. jaja, pues sí, te mato XDDD Qué guay, recibir escritores... Creo que la escuela molaría más si entrase en contacto con eso, con científicos, con escritores, artistas... Molaría.

      Yo sí que me acuerdo del argumentodel libro, más o menos. Me gustó bastante ^^

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  5. Hay que seguir intentándolo, siempre. Yo soy muy cabezota, así que es mi tendencia natural XDD. De Lorenzo Silva me leí todos los del inspector Bevilacqua (espero haberlo escrito bien), y la verdad es que me gustaron.

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    1. La cabezonería es útil XD Yo tengo que leer más de Lorenzo Silva, que recuerdo que el estilo de redacción me gustó :)

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  6. El autor ha linkado este artículo.... osea que te ha leído...
    https://twitter.com/webosfritos/status/275926632999571456

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  7. gracias me sirvió tu reflexión, son cosas que uno ya sabe, pero que redescubre a través de los ojos de otro.
    un cordial saludo

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