martes, 4 de septiembre de 2012

Me gustan las cosas

Estoy un pelín harta de ciertos comentarios. A veces vienen de gente sin mala intención, otros de gente que no tiene ni puñetera idea de cómo es mi vida. A veces vienen de gente que no está legitimada en ningún universo posible para proferir ciertas afirmaciones.  La cosa es que al final la procedencia no cambia el efecto: se me hinchan los ovarios.

Estaréis pensando: "¿Qué narices le pasa a la loca ésta?". Pues muchas cosas, pero hoy en concreto lo que me pasa tiene que ver con el materialismo, o más bien, con el anti-materialismo exacerbado. Me refiero a las típicas frasecitas que pretenden arreglarte la vida cuando estás en paro, o en una situación poco confortable en lo que refiere a lo económico:

"Al menos tenéis salud".
"El dinero no es tan importante".
"Se le da mucha importancia a las cosas". 

Y luego las que ya destilan superioridad moral:

"Si vivieses en África y no tuvieses qué comer no te quejarías tanto".
"Tienes muchas más cosas de las que necesitas".
"Esta sociedad es tan materialista... No sé qué importancia tienen las cosas, si solo son eso, cosas". 

Y a mí últimamente ante estas cosas se me llevan los demonios, más todavía cuando algunas frasecitas las recibes por mensaje privado enviado desde una BlackBerry, o te las sueltan mientras no apartan la mirada de su "más-smart-que-su-dueño"-phone. 

Me da la sensación de que en nuestra sociedad hay dos polos, uno que rinde culto al materialismo y otro al anti-materialismo, que defiende una especie de ascetismo que yo considero perverso. Me parecen tan malos un extremo como el otro. No creo que acumular cosas sea lo más importante de la vida, ni siquiera está entre las primeras posiciones, pero tampoco creo que renunciar a todo lo material sea lo que nos va a hacer felices.  Me gustan las cosas: cosas bonitas, cómodas, agradables, útiles, ... Cosas. Y me gusta tenerlas y disfrutar de ellas. ¿Soy el demonio? Desde  luego, no me gustan las cosas más que mi pareja, ni que mis padres, ni que mi hermano o mis amigos. Pero me gustan. De hecho algunas hasta son muy importantes para mí. 

Puedo llegar a ser bastante caprichosa, pero he aprendido, desde pequeña, a diferenciar una necesidad de un deseo, y últimamente estoy cogiendo bastante práctica. No satisfacer una necesidad puede hacerme infeliz, pero por suerte, hasta el momento, eso no ha ocurrido. No satisfacer un deseo puede molestarme más o menos, pero no me amarga la vida. Creo que es una posición bastante sensata. Al menos a mí me lo parece, ¿no?

No entiendo, en realidad, ese ascetismo tan popular que se ha asentado en nuestra sociedad que estigmatiza a todo aquel que disfruta de los objetos. Soy de la convicción de que la felicidad no es un estadio interior, que requiere de cosas externas a nosotros. Y no lo digo yo, que lo dice Aristóteles:

"Es claro, no obstante, que necesita además de los bienes exteriores, como dijimos; pues es imposible o no es fácil hacer el bien cuando se está desprovisto de recursos."  (Ética a Nicómaco, Libro primero, cap. 8)

No es que crea que Aristóteles tiene razón en todo lo que dice, evidentemente, pero en este punto sí le doy la razón, y también se la doy -casi siempre- en eso de que tanto el exceso como el defecto son perjudiciales. Y dado que mi materialismo es moderado creo que al próximo que me venga con frasecitas pseudo-ascéticas lo mandaré a la Ética a Nicómaco. Pueden ocurrir dos cosas: que no lo lean y me dejen tranquila, o que se pasen un buen rato intentando entenderlo, con lo cual estaré un buen rato tranquila. Ambas consecuencias me satisfacen. 






10 comentarios :

  1. Yo creo que hay que tomarse las cosas con gracia, yo últimamente me aplico mucho una frase que dice "Vale más callar y parecer tonto que hablar y despejar las dudas", hay gente que se cree en el derecho de darte consejo sobre absolutamente todo ya sea sobre tu vida, sobre tu ropa, sobre cualquier capricho que te compres con tu dinero, y sin embargo te atreves a darlo tú a esas personas y siempre se ponen a la defensiva.

    Mi opinión es que tenemos tantas cosas que hemos perdido el rumbo de lo que verdaderamente nos hace felices.

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    1. Pues sí, en parte, hemos des-aprendido como ser felices sin complicaciones. Las cosas pueden proporcionar, comodidad, alegría, placer, pero la felicidad...es otra cosa. Pero bueno, si a mí comprarme...X, me resulta placentero, no me gusta que me juzguen y condenen. Sobre todo si no tienen autoridad práctica para ello...

      Intentaré tomarme las cosas con humor, será lo mejor.

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  2. Yo creo que es como todo, saber alcanzar el equilibrio.

    Con los tiempos que corren toca ajustarse el cinturón una barbaridad porque el bolsillo no está para fiestas, pero tampoco es plan de vivir en la austeridad absoluta de golpe y porrazo con esas frasecillas baratas por bandera.

    Acumular no es lógico, pero amargarse la vida sistemáticamente tampoco.
    No puedo estar más de acuerdo con lo de capricho/necesidad, lo has clavado.

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    1. Uf, como le siga haciendo agujeritos al cinturón para apretarlo más, escupo el estómago xDDD Pues sí, la realidad ya me hace reprimirme bastante con las cosas no necesarias XD Eso de oir austeridaaad austeridaaad por todas partes me saca de quicio...

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  3. Uuhhh, tal vez deba darme por aludida porque comenté sobre la foto de la anciana vendiendo ropa y juguetes infantiles que.mucha gente dotaba de demasiado valor,o incluso identidad, a objetos que podían aprovecharse más allá del baúl de los recuerdos, y que yo no lo veía trágivo, sino práctico...En cualquier caso, intento que mi felicidad dependa más de experiencias que de cosas, aunque lo material también evoque sentimientos espirituales, como el arte.

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    1. No te tienes que sentir aludida. Yo sé lo que tú querías decir, y lo entendí perfectamente: hay que aprendera no acumular, a desprenderse. Eso solo me hizo "retomar" la idea de escribir un post de este estilo, por aseveraciones menos razonadas. La gente me acribilla mortalmente desde hace bastantes meses, con eso de que la crisis, que el trabajo es irregular... Cualquier cosa que se enteran que te has comprado (unos zapatos, por ejemplo): "Pues chica, si puedes vivir con un par de zapatos, no sé para que necesitas dos pares" Por ejemplo. ¿Y qué saben ellos 1) cuántos pares de zapatos tengo y 2)si los necesito o no? Vive y deja vivir que dicen, no? XD

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  4. Tengo "cosas" que me hacen feliz. Tenerlas me reconforta. Y también me gusta permitirme caprichos. El viernes fueron chuches, otro día un libro, otro un bolso, otro una funda para mi móvil...

    Me quedo con tu reflexión estupenda:

    "Puedo llegar a ser bastante caprichosa, pero he aprendido, desde pequeña, a diferenciar una necesidad de un deseo, y últimamente estoy cogiendo bastante práctica. No satisfacer una necesidad puede hacerme infeliz,[...] No satisfacer un deseo [...] no me amarga la vida".


    Las personas que te dicen eso quizá lo practiquen y sean muy felices así, o tal vez simplemente intentan quitarle importancia a tu situación laboraleconómica con la intención de animarte. No todo el mundo es experto es dar aliento, ni siempre la gente nos dice lo que más nos gustaría oir (muchas veces porque ni nosotros sabemos que queremos oir). Si quien te dice eso, lo hace en este sentido pues igual molesta pero...yo valoraría la intención (aunque joda).
    Si te lo dice alguien que no lo practica pues puedes mandarle a la mierda con todas las de la LEY, de tu parte y también de la mía!!
    ¡¡vivan las cosas!!

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    1. Hay de todo, como tú dices. Pero también en mi vida he aprendido a oler las intenciones tras las palabras. Y hay quien te lo dice intentando ayudar, o te da consejos para reutilizar cosas, o suplir unas cosas con otras... Y hay quien lo dice porque le gusta sentirse superior a ti. Como sea.

      En fin, XD

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  5. Me uno al club de "me gustan las cosas". Me encantan las cosas. Disfruto de ellas, del deseo de quererlas, de la sensación previa a adquirirlas, de su disfrute, incluso del momento en que te cansas de ellas. Me gustan las cosas tanto como las experiencias, como las necesidades básicas. Pero al igual que tú, intento discernir entre lo importante y lo accesorio. Tengo muchas cosas accesorias, más de las que necesito. Pero también me falta cubrir necesidades básicas, así que mientras pueda reforzarme y sentirme feliz, lo haré. Antes más, porque podía, ahora menos, porque no puedo. He aprendido a desprenderme de mucho, de la necesidad de tener, estoy aprendiendo a vivir en la mitad de espacio y con la mitad de trastos, a darme cuenta de cosas a las que había restado importancia... Pero odio que un jipideplástico intente darme lecciones (y me refiero a ellos en concreto por mi experiencia pasada en la resi) de cómo debería ser mi vida. No soporto a los que pueden opinar sobre tu forma de vida y se crean superiores porque han decidido escoger otra forma diferente. Eso sí, con el smartphone y el coche que me compraron aparcado en la puerta.

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    1. La verdad es que tú en la residencia encontrarías de todo, ¿verdad? :P Yo también estoy aprendiendo mucho en estos últimos años, aunque ya sabía bastantes cosas, no creas XD Pero sobre todo creo que soy una persona lo bastante adulta y respondable de mi vida como para poder hacer lo que quiera con mi dinero, que al fin y al cabo, yo no le pido a nadie.

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