jueves, 27 de septiembre de 2012

Magia.

Hoy podría haber sido un día normal, pero no lo ha sido. Y eso está bien, porque cada día es único: imprevisible e irrepetible.  Diferente a todos los demás, aunque no nos lo parezca. De hecho, depende en gran parte de nosotros hacer cada día diferente mediante los pequeños detalles: cuanto más pequeños detalles introduzcamos en nuestro día, más distinto será del anterior y del siguiente. 

Últimamente estoy intentando introducir cambios en mi vida diaria que hagan cada día especial El primero de ellos llegó a raíz de la apertura de una nueva panadería relativamente cerca de casa.  Eso de salir por la mañana temprano a comprar el pan es una cosa, a mi parecer, muy de pueblo. De hecho, desde que vivo en Valencia, no lo había hecho nunca hasta ahora. Claro: aquí, salgas cuando salgas, hay pan. En el pueblo, a partir de ciertas horas, se acabó lo que se daba.   Pues bien, como decía, han abierto una nueva panadería que tiene una oferta bastante suculenta: 2 barras de pan por 0,89 céntimos, 0,85 si tienes ficha de cliente (O_O). Problema: el pan de oferta SE ACABA. Como en el pueblo. Pues bien, hace un par de días tenía que hacer recados mañaneros, pasé por la panadería y cogí 2 barras de pan de oferta.  Más tarde, mientras comía un trozo del pan que había comprado me dije: ¿Por qué no conviertes esto en un hábito? ¡Ya está bien de pan de molde, hombre ya! 

Y así empezó. La perspectiva de salir a la calle de buena mañana y pasear un rato -aunque sea a por el pan- ayuda a arrancar, a ponerse en marcha. Por no decir que sienta muy bien para despejarse y ponerse en movimiento caminar un poco. Sentí que empezaba el día con otro ánimo si salía a la calle y observaba un poco lo que me rodea. Las mismas calles, sí, con un tráfico infernal, unos ruidos horrorosos y gente que corre de aquí para allá. Pero en medio de todo este barullo siempre hay una especie de "foto": algo que te llama la atención y que parece transcurrir más lento que el resto de lo que ocurre. La sonrisa de alguien que habla por teléfono, una chica pintándose los labios en el espejo de un coche, dos obreros contándose chistes, unas palabras amables de la dependienta,... Salir a la calle facilita encontrarse estampas o vivir situaciones diferentes cada día. Y además, me hace sentir bien.
Plaza de España (Valencia) - Seagull on Flickriver
Así que se ha convertido en parte de mi pequeño ritual mañanero: después de desayunar, me visto -cómoda- aunque no vaya a salir, y si toca, voy a comprar el pan. Mi momento a solas conmigo misma y con el mundo.

Pero hay otras cosas. Las cosas que haces para hacer único el día a otros y que, de vuelta, hacen tu día especial también.  Hoy, en mi salida, iba decidida a comprar a Jack algo dulce para endulzarle el día. Es emocionante preparar una sorpresa, aunque sea pequeña, nimia, una tontería, para alguien. Es un maravilloso gesto. Cuantas veces hemos tenido un día de mierda espantoso y nos habría gustado que nos diesen una pequeña sorpresa, que alguien hiciese algo divertido, bonito o tierno por nosotros. O simplemente, algo que mostrase que importamos. Pues cada vez que hacemos algo por alguien espontáneamente le estamos diciendo que nos importa. Y eso, en el mundo en el que vivimos, es mucho.

También están las cosas que aprendes.  Últimamente, y de vez en cuando, por ejemplo, aprendo cosas sobre Japón con los post de Umiki sobre cultura japonesa. Hoy también he aprendido a hacer marcapáginas de origami con forma de corazón. ¿Cursi? Puede. Pero entretenido y viciante también. 

Y luego están las cosas que lo demás hacen por ti. Hoy, por ejemplo, he disfrutado de un show  de magia vía Skype. Han sido apenas 15 minutos, pero muy entretenidos. Y eso ha sido lo que ha hecho saltar la chispa. Hacer único cada día es algo mágico. O más bien, funciona de manera similar a la magia. Para sorprenderte tienes que crear las condiciones primero, de la misma manera que el ilusionista prepara el número: salir a la calle, estar dispuesta a aprender, preparar sorpresas, mirar al mundo con ojos curiosos. Y también ayuda, por supuesto, prestar más atención a la magia que a intentar descubir el truco.  Es cierto que en los días que vivimos hay que estar alerta para no dejarnos engañar, porque hay más trileros que magos, pero también hay que reservar algún momento para soñar, ¿no?


 



Qué post más ñoño me ha quedado xD





15 comentarios :

  1. Ains, Bettie... Qué bonito post.
    Yo tengo que plantearme algo así, la verdad... Últimamente con mi situación laboral y de salud estoy que no soy yo. Ando peor que el enanito gruñón y ya hasta me han preguntado qué me ha pasado, que no parezco la misma persona que hace un año...
    Tengo que parar y mirar la vida como dices tú. Bajarme de este tren que corre demasiado rápido como para ver bien lo que pasa por las ventanas.
    Gracias...

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    1. Espero que lo que me cuentes pronto,pronto, sea que empiezas a ver la vida de otra manera, de verdad. Te lo mereces. Sé que estás pasando unos momentos regulares, pero hay que poner de nuestra parte lo que sea posible :) Ánimo :*

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  2. Siempre hay que plantearse cosas nuevas que hagan ilusión, yo desde hace bastante tengo un reto: cada día pienso en cosas que me gusten que vaya a hacer, cosas nuevas... mola XD.

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  3. Más ñoñerías por favor xD
    Lo del pan, como que yo no puedo hacerlo jaja Aunque ya me toca salir a pasear igualmente xD
    Me gusta tu planteamiento :)

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    1. Bueno, en mi caso es el pan, a cada uno lo que le sirva :P

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  4. A mí me encanta cambiar la cara a dependientes y recepcionistas cuando ven mi sonrisa y oyen un "por favor" y un "muchas gracias" Que las manzanas podridas no nos estropeen al resto

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    1. Pues sí, es estupendo. Y también es estupendo cuando una dependienta te sonríe y te trata amablemente, también te cambia la cara. ^^

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  5. Muy bonito el post y además muy motivador. ¿Ñoño? bueno yo diría mas bien que es optimismo puro. Transmites que el día que lo hiciste estabas en una de esos días "hoy me siento especialmente bien a pesar de todo" y se agradece. Me encantan esos pequeños detalles que nos hacen disfrutar de la vida. Los momentos.
    Lo del pan, es genial. Para mí es una de las mejores cosas que tengo aquí donde vivo. Tengo la panadería debajo de casa y todos los días desayuno buen pan recién hecho. ¡¡Una gozada!! Por no hablar del olor a pan que muchas veces se cuela en casa.
    Gracias por el optimismo.
    besos

    Pd. Nota curiosa, sobre el pan. Mi chico se dedica a algo relacionado con el pan por lo que el año pasado, en Navidad, me fui con él a Valencia a visitar a unos clientes. Una super panadería que hay en la plaza de la Reina. Fue mi primera visita a Valencia. Me quedé con ganas de más. Me encantó Valencia en Navidad (la zona del mercado, casco viejo)

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    1. Superpanadería en la plaza de la Reina, ahora mismo solo se me ocurre una. :P El Casco Viejo de Valencia es muy chulo, y en navidad está especialmente bonito, sí. :) Yo cuando tengo un día de "matamecamión" me voy a pasear por el casco antiguo. Y allí también estaba el instituto donde hice las prácticas del máster. Molaba mucho el camino por las mañanas :D

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  6. Me encanta el optimismo que irradia este post!! A mí me gusta desearle un buen día a la gente en el súper o donde sea y la verdad es que cuando sonríen y me lo agradecen me siento infinitamente bien.

    Mañana comienzo de mes y de semana... ya estoy planteándome nuevas rutinas ^^

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    1. A veces las nuevas rutinas ayudana que entre aire fresco :D Y sí, la amabilidad es una buena inversión: no cuesta nada y devuelve mucho :D

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¡Adelante! Deja tu retal :)

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